Wilder Pérez R
El Tribunal Centroamericano del Agua se decidió a favor del municipio de Altagracia, en el caso del cultivo de tilapias en jaulas flotantes en el Lago Cocibolca, al recomendar a las autoridades nacionales que revisen la concesión otorgada a la empresa Mares Nica Noruegos (Nicanor).
El jurado, compuesto por el cubano Enrique Beldarraín, el salvadoreño Gabriel Pons, el costarricense Héctor Mejía y los nicaragüenses Francisco Laínez y Jaime Incer, advirtieron en su resolución, no dar nuevos permisos para empresas similares, impulsar a organismos cooperantes para que no violen la legislación ambiental ni promuevan el perjuicio del ambiente.
Además solicitaron al Gobierno la aprobación del Plan Maestro del Lago para el desarrollo sostenible de su cuenca.
En ningún momento se dio lugar a la petición principal del Alcalde de Altagracia, Alcides Flores, de que recomienden el abandono inmediato de Nicanor frente a las costas de San Ramón, no obstante, la misma quedó algo implícita.
“Cuando ellos (el Gobierno) comprueben la veracidad de todos estos estudios, tienen la obligación de rectificar, revertir la situación e impedir que se sigan utilizando las aguas del lago en un proceso de contaminación, por los enormes perjuicios que eso significa”, explicó Incer.
Se estima que el lago, capaz de irrigar 625 mil de las 930 hectáreas agrícolas del país, es contaminado con tres millones de kilos de heces fecales en un ciclo de 241 días. Pero el problema se extiende al turismo, porque los visitantes de Ometepe han sido alejados por gente armada que realiza disparos en la zona de producción de la tilapia, según denunció un hotelero de San Ramón.
Nicanor sólo envió un documento en su defensa. LA PRENSA intentó conseguir su versión a través de su gerente general, David Senna, pero un vigilante aseguró que ya no se encontraba en las oficinas.
Salvador Montenegro, director del Centro de Investigación de Recursos Acuáticos, recomendó cultivar esos peses en estanques artificiales.