En letra pequeña

Fabián [email protected]

PERDÓN

Pedir perdón es sin duda un gesto noble que engrandece al ser humano. Significa reconocer un error y estar arrepentido de haberlo cometido. Mi problema es que no alcanzo a ver el pecado cuando el ministro Julio Vega, en representación del Gobierno, le pide perdón al cardenal Miguel Obando. Explíquenos por favor ministro Vega cuál fue la maldad que merece ser perdonada. ¿Actuó mal acaso el custodio que impidió la entrada de un “tercero no identificado” en el permiso que portaba el cardenal para ver a Arnoldo Alemán en su celda? ¿Debía este funcionario violentar las reglas que le exige su trabajo? ¿qué fue lo que le perdonó el cardenal que ya nos perdimos?

INIQUIDADES

A menos que el ministro Vega nos haya ocultado información. A lo mejor es cierto que el Gobierno ordenó una campaña contra el cardenal Obando, tal como acusó la jerarquía católica. Tal vez sí se le haya ordenado al custodio impedir la entrada de Obando al penal, algo a lo cual no le encuentro el menor sentido. O posiblemente sí se hayan puesto cámaras del Gobierno a perseguir y humillar públicamente a Obando. Es que si el ministro Vega no aclara qué fue lo que le perdonó el cardenal Obando, es lógico que empecemos a conjeturar sobre iniquidades de éste o mayor calibre.

DISPARATE

Quien debería pedir perdón al cardenal Obando y al profesor que le dio clases de derecho en la universidad, es la juez Alia Dominga Ampié, quien hizo un permiso de entrada a un penal para una persona “que se identificará al momento de entrar”. ¡Dónde se ha visto semejante disparate!

VENADOS

La Lotería Nacional explicaba hace poco que para darle publicidad a un medio de comunicación, éste debe cumplir tres requisitos: uno, estar en la lista de proveedores del Estado; dos, marcar en las encuestas de audiencia; y tres, cubrir las actividades que realiza Lotería Nacional. Los dos primeros me parecen justos y deberían estar encaminados a evitar esa perniciosa forma de dar la publicidad como premio y castigo. Ojalá se cumplieran. Pero el tercero… No puede ser que una institución del Estado oficialice de tal forma el venado y nadie diga nada. Porque cuando dice que cubra las actividades de la Lotería, es de suponer que sea “favorablemente”. Conociendo como conocemos a don William Baez, no creo que por cobertura entienda, por ejemplo, artículos sobre las suspicacias que provocan ciertos sorteos, o los actos de supuesta corrupción que de vez en cuando salen en los medios.

DELITOS

Algo debe estar pasando con la Policía para que frecuentemente aparezcan involucrados sus agentes en los delitos que les toca combatir. Un día llega un policía y dispara contra su familia y al otro, un agente apalea a su mujer frente a sus alumnos, porque es maestra de preescolar. Yo creo que más que andar imaginando campañas en su contra, deberían los jefes revisar la composición de sus filas y tratar de explicarnos por qué tanto policía se involucra en tan feos delitos.

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