Finalmente hubo piedad bancaria

Federico Dueñas

Finalmente un banco privado local tuvo la visión financiera de competir en el mercado de remesas de Costa Rica a Nicaragua (espero que pronto lo haga con las de EE.UU. también), cobrando comisiones razonables por el servicio, a diferencia de los negocios privados que dominaban el segmento con tarifas prohibitivas, usureras y leoninas, así como un mínimo de seguridad y respaldo al cliente en la transacción financiera, como sucedió en el pasado, cuando algunas dejaron de operar por acusaciones de estafa, manejos turbios en sus contabilidades y lavado de dólares.

No me explico por qué la banca privada no abordó antes el segmento de las remesas, considerando que son varios cientos de millones de dólares los enviados anualmente a Nicaragua, principalmente de Estados Unidos y Costa Rica, por quienes tuvieron necesidad de emigrar al no encontrar opciones decorosas de trabajo en su propio país.

El trabajo y sudor de nicaragüenses legales e ilegales en suelos extranjeros, muchos de ellos realizando trabajos infames (pero no indignos), solos, lejos de sus familiares, bajo el acoso permanente de agentes migratorios, con mínimo apoyo consular, desamparados, sujetos a abusos de autoridades que les miran con desprecio de segunda categoría, como el caso de La Carpio en San José de Costa Rica.

Aquéllos que se fueron sin documentos en pos del anhelado “sueño americano”, comenzando su infierno al cruzar el río Suchate e internarse en el extenso territorio mexicano, donde son robados, vejados y violados (as) por las mismas autoridades corruptas, además de ser explotados, abandonados a su suerte y hasta asesinados por los despiadados y famosos “polleros” en las zonas desérticas de Arizona y Texas.

Para colmo de males, cuando logran obtener un trabajo más o menos estable, reunir unos cuantos dólares y enviarlos a sus familiares en Nicaragua, las famosas casas de cambio se encargaban de seguirlos “sangrando” con servicios y comisiones de pecaminosa usura. Confío en que al menos en este aspecto el emigrante tenga ahora un respiro, y que los demás bancos locales compitan libremente en seguridad, mejores comisiones, mejores servicios y calidad en atención, pues hay mucho dinero de por medio por ganar. Lo digo porque creo que es la mejor manera de que el banquero ponga atención, entienda el mensaje y actúe dentro de la despiadada competencia de economía globalizada.

A propósito de bancos e intereses: ¿Cuándo la respectiva comisión de la Asamblea Nacional revisará detalladamente los descomunales intereses e ingratas comisiones que los bancos cargan a sus clientes (entiéndase, víctimas) en los servicios de tarjetas de crédito? ¿Cuál es el miedo? ¿Por qué tanta demora? ¿Qué intere$e$ hay de por medio para que este asunto se mantenga deliberada e injustificadamente congelado dentro del recinto parlamentario, en detrimento directo del usuario(entiéndase víctima) de dichas tarjetas de crédito? Quiero nombres. ¿Dónde están los diputados que reciben su fabulosos sueldos y pingües prestaciones que provienen directamente de los sagrados y doloridos impuestos?

Por último, pregúntome yo: ¿cuándo se ejercerá el cobro obligatorio del seguro vehicular a taxistas y buseros, así como se hizo con los particulares? ¡ Lo que es para el pato también debe ser para la pata! Hay que ser parejos señores del Tránsito. La ley debe ser para todos por igual sin distingo de ninguna especie, aquí se está protegiendo a una rara y peligrosa especie (salvo excepciones) de buseros y taxistas que coincidentemente son los que más accidentes de tránsito provocan impunemente, y para colmo el Gobierno los premia con subsidios millonarios en efectivo e importaciones sin pagar impuestos. ¡No se vale!

El autor es empresario.

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