Dos efectivos rusos muertos yacen cerca de un vehículo militar en una calle de Nazrán, tras el ataque guerrillero de los chechenos.

Separatistas chechenos asestan duro golpe a rusos

Matan a casi cien soldados y policías en incursión sorpresa EFE, AP CHERMEN Y MOSCU.- La oleada de ataques guerrilleros que sacudió la madrugada del martes en la República Ingush y dejó casi un centenar de muertos ha puesto en evidencia la falta de control del Kremlin en el Cáucaso Norte. Aunque el Kremlin se […]

  • Matan a casi cien soldados
    y policías en incursión sorpresa

EFE, AP

CHERMEN Y MOSCU.- La oleada de ataques guerrilleros que sacudió la madrugada del martes en la República Ingush y dejó casi un centenar de muertos ha puesto en evidencia la falta de control del Kremlin en el Cáucaso Norte.

Aunque el Kremlin se empeña en dar por terminada la guerra de Chechenia, varios centenares de guerrilleros chechenos lanzaron un ataque contra la capital y otras dos localidades de la vecina Ingushetia, donde durante toda la noche tuvieron lugar cruentos combates.

Miles de soldados rusos irrumpieron en Ingushetia en persecución de rebeldes chechenos que incendiaron edificios policiales y gubernamentales.

Contradictorios comunicados oficiales difundidos por las agencias rusas indicaron que los ataques causaron entre 57 y 75 muertos, incluidos 47 efectivos militares, de la Policía y de la guardia de fronteras, y más de 60 heridos, 13 de ellos muy graves, mientras los rebeldes perdieron a dos hombres.

La incursión de Ingushetia ocurrió en medio de preparativos para las elecciones de agosto en Chechenia a fin de reemplazar al presidente Ajmad Kadirov, quien murió en un atentado.

El asesinato de Kadirov es considerado como un tremendo revés a los esfuerzos de Putin de llevar estabilidad a la conflictuada Chechenia.

Poco antes de la medianoche del lunes los guerilleros chechenos atacaron simultáneamente el Ministerio del Interior, sus almacenes y los cuarteles de los guardias fronterizos en Nazrán.

Casi a esa misma hora, otros grupos de separatistas irrumpieron en las localidades de Sleptsóvskaya y Karabulak, donde también entablaron combates, y tomaron varios puestos de control en la estratégica carretera federal Rostov-Bakú, que atraviesa el Cáucaso.

Según las fuerzas del orden, parte de los guerrilleros se había infiltrado previamente en las ciudades ingushes y concentrado junto a los objetivos, que asaltaron tras cortarles la luz y la comunicación telefónica, y posteriormente incendiaron.

De acuerdo con los testigos, los combates en Nazrán continuaron durante cinco horas con empleo de ametralladoras, lanzagranadas, carros de combate, helicópteros artillados y hasta lanzaderas múltiples de cohetes Grad.

La situación fue tan grave que los servicios secretos se vieron obligados a desmentir la toma de la república, y el ministro de Defensa ruso, Serguéi Ivanov, tuvo que asegurar al país que “en Ingushetia hay suficientes fuerzas para repeler el ataque”.

En los ataques murieron, entre otros, el ministro de Interior ingush, Abukar Kostóev, el jefe de Seguridad del mismo ministerio, Zautdín Katíev, y el fiscal de Nazrán.

Según los servicios secretos ingushes, los rebeldes ejecutaron a varios militares capturados.

Los guerrilleros se apoderaron de varios camiones de armas, tras lo cual se replegaron hacia zonas montañosas cubiertas de bosques, desde donde pueden haberse dirigido tanto a Chechenia, como a Osetia del Norte e incluso a Georgia.

Disgustado, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, afirmó que a los guerrilleros “hay que hallarlos y aniquilarlos”, y que “aquellos a los que se pueda atrapar que sean tomados vivos y que se les lleve ante la justicia”.

FRACASO

La incursión deja en relieve el fracaso de los militares rusos de vencer a los separatistas de la vecina Chechenia después de cinco años de combates, y provocó nuevos temores de que la violencia pudiera propagarse a otras partes del sur de Rusia.

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