Róger Fisher
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Un tour inolvidable
Róger Fisher
El turismo se ha convertido en el máximo generador de divisas para Nicaragua, razón por la que se le está dando un importante impulso de imagen. El turismo es tangible en las artes plásticas, monumentos, edificios, parques, reservas naturales, arte sacro y arqueología, entre otros. Y es intangible en nuestras costumbres y tradiciones, comidas y bebidas, música, mitología. Otros atractivos turísticos son los ocho mil tipos diferentes de flores, setecientas clasificaciones de aves, trescientas variedades de reptiles, doscientos anfibios y una fauna de más de doscientos animales esparcidos en campos, bosques y praderas.
Actualmente el canopy se ha puesto en boga como turismo deportivo, al mismo tiempo que conocidos políticos han hecho uso de ese medio para llamar la atención de los votantes. Unos han salido bien parados, otros no han corrido con la misma suerte y los que no han subido al canopy han llamado vagos a los que tomaron el riesgo de cruzar la laguna de Tiscapa.
Hablando de turismo universitario, nos ha dado mucha satisfacción saber que las universidades y el Gobierno llegaron a ponerse de acuerdo sobre el famoso seis por ciento. A propósito, Mariano, mi amigo de infancia, diseñó una fórmula mágica que vincula al turismo con la solución a ese problema. “Ve hombre — me dijo— con la imagen que hemos proyectado en la televisión y prensa internacional, nuestro país tiene un merecido lugar en cuanto a violencia se refiere”. Debemos utilizar esa imagen mundial que hemos proyectado todos estos años y hacerla altamente rentable. En pocas palabras, vamos a globalizar la violencia y transformarla en una oferta turística permanente. Instalaremos un morteródromo, cuya localización, por razones históricas, se montaría frente a la UCA, comenzando en la gasolinera Esso para darle más emoción y terminando cerca de las instalaciones de Enel. En ambos lados de la calle se acondicionarían dos mil asientos, además de un palco especial. Los dos mil asientos estarían destinados únicamente para turistas internacionales. El palco sería un sitio de honor reservado a las autoridades, rectores, caudillos, candidatos, cuerpo diplomático y personalidades en general. Frente a esas instalaciones también se levantaría el palco de prensa, a fin de que todas las cadenas televisivas del universo tengan acceso directo, pudiéndose vender el show con derechos exclusivos para ser transmitido urbi et orbis.
“El espectáculo tendría algunas variantes: en él ya no participarían nuestros sufridos policías que merecen todo nuestro respeto y consideración. Los muchachos competirían inter-universitariamente y se integrarían equipos por cada centro de estudios superiores. La temporada solamente duraría un mes, por ejemplo el mes de mayo; y se promovería a nivel mundial con el sugestivo título de: bacán de morteros y bajo el slogan de: ¡viva la violencia! Los afiches contendrían la frase: De la Roma imperial a la Nicaragua tropical.
“El aspecto económico —según Mariano— es por demás satisfactorio. Se cobrarían mil dólares por asiento, todos los boletos deberían estar reservados y pagados, por lo que diariamente se recibiría una bolsa de dos millones de dólares. El espectáculo sería de lunes a viernes, ya que los muchachos no trabajan los fines de semana, pues tendrían que descansar y atender sus compromisos sociales, así como firmar autógrafos a los turistas. Cada semana quedaría un ingreso bruto de diez millones de dólares, o sea ciento sesenta millones de córdobas que multiplicados por las cuatro semanas, sumarían un total de cuarenta millones de dólares, más las exclusividades de la televisión y la venta de suvenires, como por ejemplo morteros a escala y piedras autografiadas. A esto hay que agregar la derrama sobre el resto del país, en sitios históricos, mares y lagos, volcanes y ríos, hoteles y restaurantes, en fin un turismo verdaderamente rentable y apenas con un mes de esfuerzo”.
Un compañero de conversación llamado William, terció en la plática diciendo: “Bueno eso no es tan fácil, hay que practicar todo el año; igual que en el Carnaval de Río. Tenemos que hacer escuela, preparar los trajes de defensa y un vestuario apropiado para los actores, acondicionar las luces y comprar máscaras y escudos para la seguridad de los turistas y además ofrecer un show refrescante antes de los morteros y después de los morteros”. “Mirá —respondió Mariano— son seiscientos cuarenta millones de córdobas, con eso tenemos suficiente para todo, además hay que derivar una parte para las escuelas primarias y secundarias e irlos preparando para formar las nuevas escuadras, pero eso sí, la mayor parte de la plata que se destine a los niños que ahora no tienen escuelas. ¡Ah¡, y otra cosa: que el Ben Hur siga como parte de la sarabanda pues necesitamos vivir en calor para mantener los ánimos. Imagínate, con lo que dicen los políticos, con lo que hacen en la Asamblea, con el ambiente de violencia todos los días, con los titulares de los medios que parece que Nicaragua ya se va a terminar… cómo no va a tener éxito la exportación científica de la violencia”. Yo sólo reflexioné y dije: En este país todo pasa y no pasa nada…
El autor es publicista
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