Código de la niñez: refugio de delincuentes

Mario López B.

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Código de la niñez: refugio de delincuentes


Mario López B.




Es lamentable e indignante que una ley tan importante como es el Código de la Niñez y la Adolescencia de Nicaragua, que seguramente fue concebida con el noble propósito de dotar a la niñez de un instrumento jurídico que garantizara el pleno ejercicio y cumplimiento de sus derechos, se haya convertido también en un refugio y coraza legal en el que se apoyan y esconden muchísimos “niños”, cuyas edades oscilan entre los 16 y 18 años para cometer todo tipo de actos lesivos y delictivos contra personas honestas y trabajadoras que a diario salen de sus hogares con la única intención de ganarse el sustento diario desde sus respectivos puestos de trabajo.

No tengo idea de cuántos casos de delincuencia juvenil se suscitan a diario en la ciudad capital, y mucho menos en todo el país. No obstante, al juzgar por el indicador de los medios de comunicación fácilmente se puede advertir que son muchos, siendo el más reciente uno que le tocó vivir a una hermana del autor de este artículo, quien fue víctima de robo con fuerza en las inmediaciones de la rotonda Santo Domingo, justo cuando se disponía a trasladarse a su centro de trabajo. Y como consecuencia de ese asalto fue despojada de todos sus documentos y accesorios personales, como cédula de identidad, tarjetas de débito y crédito, teléfono celular y una cantidad mínima de dinero en efectivo.

Con la colaboración de algunos vecinos del lugar en donde ocurrió el desagradable suceso, mi hermana pudo indagar el nombre y residencia del antisocial, con cuyos elementos recurrió a la Policía del Distrito Cuatro, para interponer formal denuncia del hecho con el interés de recuperar al menos los documentos. Fue entonces cuando sucedió lo peor, cuando la Policía le confirmó la identidad del delincuente pero a su vez le hizo saber que pese a que era posible localizarlo, resultaba imposible detenerlo porque era menor de edad.

El sentimiento de impotencia que sobrevino a la respuesta de las autoridades policiales fue como una bofetada en la cara de la víctima con la cual le estaban recordando que gracias al Código de la Niñez y la Adolescencia estaba y seguiría estando a merced de la delincuencia juvenil, siendo el robo con fuerza lo menos que le podía suceder, sin que pudiera hacer nada en contra de sus victimarios.

Por todo lo anterior considero que urge que los señores diputados revisen el contenido de ese Código, cuyo espíritu se ha perdido por el accionar de la delincuencia juvenil que a diario roba, intimida, viola y mata a verdaderos niños, niñas, jóvenes y adultos con la seguridad de que sus fechorías quedarán en la más completa impunidad.

El autor es licenciado en Contaduría Pública y Finanzas.

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