Róger Matus Lazo
El habla nicaragüense es fecunda en la creación morfológica por derivación. Como que echa mano a un recurso con posibilidades infinitas. Basta citar el sentido colectivo que se advierte en algunos términos como: animalero (gran cantidad de insectos), papelero (“pepelorio o conjunto desordenado de papeles”), trapero (“trapería”), raicero (“conjunto de raíces”), y estos colectivos que se refieren a un cúmulo variado de objetos viejos y generalmente inservibles: trastero, terequero, chunchero, calachero y tilichero. Veamos esta rica gama de matices léxicos mediante la sufijación en -ero.
De pinol (> bebida a base de maíz tostado y molido) se ha formado pinolero, sobrenombre para designar al nicaragüense o a lo propio de nuestro país: Turistas extasiados por bellezas pinoleras. (LA PRENSA, 4 de julio del 2003, p. 6 B)
Pero el sufijo -ero es abundante para significar la destreza de un animal de caza: garrobero (> cazador de garrobos); el lugar o establecimiento donde se realiza un trabajo determinado: bloquera (“fábrica de bloques”); lugares específicos: bajadero (> rampa), pegadero (> atascadero), guindadero (“sitio donde se guindan objetos colgantes”); el objeto o instrumento con el cual se sirve para realizar la actividad: lavandero (“lavadero”), molendero (“mesa rústica de cocina”), bramadero (“poste en los corrales donde se amarra al animal vacuno o caballar”), cocinero (“fogón”), atolladero (> atascadero), botadero (“basurero”): … no habría necesidad de que exista un botadero en Masaya y otro en Managua. (LA PRENSA, 19 de mayo del 2003, p. 14); divisadero (> mirador): Este divisadero está ubicado en las ramificaciones de la imponente Cordillera Amerrisque. (LA PRENSA, 13 de julio del 2003, p. 7B)
También denota algunas aficiones y oficios, como güirisero (> extractor artesanal de oro en las minas): Se quedó a vivir en ese municipio minero, donde se dedicó a trabajar como güirisero. (LA PRENSA, 28 de junio del 2003, primera plana). Pero hay otros: panteonero (> guardián de cementerio), un sustantivo compartido con Perú; churequero (> recolector de basura del barrio La Chureca); banderero (> persona que sirve de guía con una bandera); bracero (> jornalero no especializado que emigra a otro país); gasero (> que comercia con la venta de gas butano); ruletero (> taxista); pulpero (> dueño o dependiente de una pulpería); beisbolero (> referente o relativo al beisbol); y cachimbero (> encargado de cumplir toda clase de trabajos menores), un término matizado de un sentido peyorativo: … el profesional de Nicaragua está cachimbeado, a tiempo salteado, por el descachimbamiento de la economía después que Daniel Ortega y sus cachimberos la desmambicharon. (LA PRENSA, 22 de enero del 2004, p. 10 A)
A veces, los oficios no son tan nobles: piedrero (> vendedor de piedras de crack); mulero (> contratado para trasegar droga): … hay otras personas que son “muleros”, algunos pueden tener expendios. (LA PRENSA, 9 de junio del 2003, p. 3). Y como en el submundo de la droga no hay pelo, color ni tamaño, también las mujeres se ven envueltas en esta vorágine: El diputado Nelson Artola consideró que las llamadas muleras, contratadas para trasegar drogas, debieran ser objeto de indultos. (Bolsa de Noticias, 19 de mayo del 2003, p. 3). Y también los niños: Descubren a otro mulerito. (LA PRENSA, 7 de junio del 2003, p. 4B)
Del amigo de los bollos, se dice: realero (> ambicioso), venadero (> periodista que recibe sobornos), coimero (> dado a recibir coimas), bisnero (> negociante hábil y generalmente deshonesto): … desmintió las supuestas declaraciones de haberles llamado bisneros a los galenos del país. (Bolsa de Noticias, 1 de julio del 2003, p. 15). ¡Ah!, pero cuando la cosa va en grande se habla de piñatero (> que se apropia de bienes públicos o privados) y de huaquero (> dado a hacer huacas o grandes robos al Estado): Piñateros, huaqueros y pactistas, también entran en la lista. (LA PRENSA, 28 de septiembre del 2003, suplemento El Azote Semanal, semana del 28 de septiembre al 4 de octubre)
Mediante la sufijación -era, con cierto matiz despectivo, se alude al acto repetido de determinadas acciones como llovedera (> lluvia persistente), una voz compartida con Cuba, El Salvador y México: … no podíamos andar de noche por la gran llovedera en la oscurana. (LA PRENSA, 16 de mayo del 2004, p. 10 B). Pero se pueden agregar otras: vomitadera, viajadera, tosedera, lloradera, subidera, trabajadera, andadera y preguntadera, un término compartido con Guatemala, Costa Rica y Colombia: … ya me cansé de tanta preguntadera. (LA PRENSA, 17 de agosto del 2003, suplemento El Azote Semanal, semana del 17 al 23 de agosto del 2003). El carácter despectivo se acentúa en: habladera, regañadera, pedidera, chismeadera, fregadera, copiadera, zopilotera y sobre todo serruchadera, un término empleado casi siempre con un complemento: “de piso”: … la paz tan esperada llegó, y con ella, nuevas serruchaderas de piso. (El Nuevo Diario, 18 de mayo del 2003, p. 5)
Del verbo español obrar (“defecar”), el nicaragüense ha formado el sustantivo obradera (“diarrea”): De la obradera que le dio sólo le quedó el moño de pelo y las ganas de vivir.
De pedorrera, el nicaragüense ha formado una expresión metafórica muy frecuente, para referirse al tiempo meteorológico amenazado con grandes tormentas pero sin lluvia: Ya parecía que iba a caer un tremendo mecatazo de agua, pero ya ves: todo se fue en pedorrera.
Chorrera significa fila de personas o cosas: Era chorrera de gente la que estaba en el banco. Pero es frecuente la expresión chorrera de pedos, para significar las ventosidades pedregosas que se expulsan en una sucesión prolongada: Hombré, desde que se levantó del asiento empezó a pedorrearse, y mientras caminaba iba dejando la tufalera con la chorrera de pedos.
Los despectivos en –ero se refieren, particularmente, a determinadas aficiones y debilidades del cuerpo y del espíritu: artillero (> persona que da dinero como soborno); marrullero (> que hace trampas, tramposo); pistero (> explotador), pechucero (> haragán, bacanalero (> inclinado a los bacanales o fiestas populares), venadero (> periodista que recibe sobornos), perequero (> dado a los pereques o fiestas populares), basuquero (> borrachín consuetudinario), bichero (> que se enreda en chismes y cuentos con mujeres), bocatero (> fanfarrón y altanero), negrero (> explotador); carcelero (> autoritario y altanero), cuechero (> dado a los cuechos o chismes), golillero (> fanfarrón y busca pleitos), choñero (“dado a la choña o a la vida a costa ajena”), mierdero y cerotero (>servil y adulador). Y estos términos que evidencian una vez más que la carne es flaca, no sólo del hombre sino también de la mujer: culero (mujeriego), pichelero (“enamorado de picheles o empleadas domésticas”) y mujerero (mujeriego): ¿Tenía fama de mujerero? ¿O era mujerero? (LA PRENSA, 4 de noviembre del 2003, suplemento Nosotras, p. 16)
Parece mentira, pero la violencia comienza en una bebedera (> reunión para tomar licor): … acompañaba a Moisés Niño en la bebedera de licor que se tenían en plena calle. (LA PRENSA, 22 de junio del 2003, p. 5 A), bien montada en una perrera (> fiesta popular juvenil), que generalmente se vuelve amanesquera, porque se prolonga hasta el amanecer; en seguida viene la loquera (>locura) y la matizadera (> bromas reiteradas); luego, la gritadera (confusión de voces altas y desentonadas), y sobre todo la jodedera (> acción reiterada de molestar a alguien): “Era tal la jodedera de aquel hombre, que al fin le dieron el empleo”. (Enrique Peña Hernández: “Es pura jodarria”. LA PRENSA, martes 18 de mayo de 2004, p. 13 A). Pero cuando aparece un golillero (> fanfarrón, pendenciero), empieza la temblequeadera (> temor): … nos movemos entre la temblequeadera (alias miedo) y la inconsistencia. (LA PRENSA, 7 de septiembre del 2003, suplemento El Azote Semanal, semana del 7 al 13 de septiembre del 2003). Y es que no falta un tromponero (> dado a tirar trompadas o puñetazos): Su estilo tromponero está más próximo al peleador callejero… (LA PRENSA, 15 de julio del 2003, p. 2B) que la agarra con un bichero (> hombre a quien le gusta meterse en las discusiones de mujeres): … como eso es asunto de mujeres y no voy a estar yo de bichero diciéndole limpiá aquí, limpiá acá. (Maricela Quintana: “Tras la Rendija”. El Nuevo Diario, 17 de agosto del 2003, suplemento El Alacrán, p. 9.) Y ahora sí se arma la cachimbeadera, o sea, la repartidera de cachimbazos: Le pegaron la chachimbeada del siglo, y cuando los demás se metieron en el bochinche se armó la cachimbiadera. (Carlos Mántica: “¿Es mal hablado el nica?”. LA PRENSA, 18 de enero del 2004, p. 13 A)
Un politiquero es un individuo que aparenta defender la causa de los demás para ganarse el favor popular. Y un guatusero es un tipo vulgar, hipócrita y engatusador: La mentira simple, la que tiene, por ejemplo, la dimensión del “embuste” y del “engaño”, es la mentira preferida por los guatuseros… (León Núñez: “Algunas reflexiones acerca de la mentira”. LA PRENSA, 31 de marzo del 2004, p. 13 A). Pero un político-guatusero es un profesional altamente especializado: Los pobres y la pobreza se han vuelto una mina de oro para los político-guatuseros… (LA PRENSA, 18 de enero del 2004, suplemento El Azote Semanal, semana del 18 al 24 de enero del 2004)
El autor es Miembro de Número de la Academia Nicaragüense de la Lengua.