Roman, Times, serif»>
La elección europea
La semana pasada terminaron los comicios que eligieron a 732 diputados al Parlamento europeo. Éste ha sido sin duda el evento electoral más numeroso mundialmente hablando, ya que participaron 450 millones de ciudadanos de diferentes países. Con ello, los diez Estados que recientemente fueron incorporados a la UE completaron los últimos requisitos para su plena participación en esa comunidad de naciones que ya cumplió medio siglo.
En la actualidad son 25 países los que forman la UE, casi todos de diferente cultura, lengua, origen histórico y desarrollo económico social. De allí que uno de los principales objetivos sigue siendo disminuir las desigualdades entre sus miembros. Por ejemplo: Lituania se ha comprometido a cerrar su centro nuclear de construcción soviética, en Ignalina, antes del año 2009, con el apoyo financiero de la UE, conectando su sistema energético con Polonia. Otro caso ha sido el de los subsidios generosos que recibieron España y Portugal para efectuar inversiones en infraestructura para disminuir el atraso en ese rubro de aquellos Estados.
Más aún, para el período 2004-2006, los diez nuevos países recibirán una partida de 8,900 millones de euros. También está la situación de la República Checa, Eslovenia, Eslovaquia, y países bálticos, que recientemente se separaron de conjuntos mayores antes de integrarse a la familia europea. Chipre a su vez debe hacer un proceso inverso pues la isla está dividida en dos desde 1974. Sin todas estas decisiones no se hubiera podido consolidar una comunidad heterogénea cuyo único punto solidario es la geografía, pues la historia ha sido muy a menudo conflictiva.
Sin embargo, la aceptación alcanzada entre sus socios, sigue siendo bajo. En los recientes comicios sólo participó un 45.5 por ciento. En Holanda apenas llegó al 14 por ciento y en Gran Bretaña dominaron los euro-escépticos.
El otro dato curioso es que estas elecciones han servido para dirimir querellas locales. En Gran Bretaña y España, por ejemplo, los partidos gobernantes que apoyaron la invasión a Irak fueron castigados al no conseguir mayoría. A su vez en Alemania los socialistas fueron derrotados por los socialcristianos, acusados del deterioro económico y el desempleo.
La pregunta que sigue flotando es, ¿hasta dónde alcanzará la ampliación? La que acaba de suceder no es la última. Faltan Rumania y Bulgaria, que entrarían en 2006, y en cuanto a Turquía todavía no se le ha fijado ni siquiera fecha para empezar las negociaciones. Y Croacia permanece renuente. También debe mencionarse el caso de Gran Bretaña, que aún no aprueba la moneda euro y el sector resistente a la UE sigue creciendo.
Sin embargo,el principal desafío sigue siendo la consolidación de sus instituciones, concretamente a los mecanismos de control como el Tribunal de Justicia, el Tribunal de Cuentas y la Defensoría del Pueblo, Consejo Europeo, Consejo de Unión Europea, Comisión Europea y el Parlamento Europeo. Además están los órganos de consulta como el Comité Económico social y el Comité de Regiones, y los órganos financieros: Banco Central Europeo y Banco Europeo de Inversiones.
Esta compleja red es todo un sistema de pesos y balanzas para guardar el equilibrio, no sólo entre la Comunidad y los Estados que la constituyen, celosos de su soberanía, sino de la UE frente al mundo. En ese sentido la Comunidad no se contenta con ejercer influencia en el Continente europeo sino que sus pretensiones abarcan al mundo entero, porque sin estabilidad de éste correría peligro la propia Comunidad.
Con eso nos referimos a los fondos especiales de ayuda, como el Tacis, Carde, y Meda, el primero de ellos destinado a facilitar en los países de la ex URSS el traspaso a la democracia y a la economía de mercado. En cuanto al segundo, está destinado a los países que formaban parte de la antigua Yugoslavia, el turco y los países del sur del Mediterráneo. Pero el interés de la Comunidad Europea no para allí sino que ha creado un apoyo al desarrollo que incluye la ayuda comunitaria a los países africanos.