El preso número nueve

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El preso número nueve





Sin duda que la estrategia de la defensa del doctor Arnoldo Alemán, quien guarda prisión en la celda número 9 de la Cárcel Modelo condenado a veinte años de presidio por delitos de corrupción en el ejercicio de la Presidencia de la República, se basa en mantenerlo en el centro de las noticias y por lo tanto de la atención de la opinión pública nacional.

Precisamente por eso es que el entorno de Alemán constantemente teje, difunde y filtra historias e historietas para hacer noticias en derredor de la persona y del caso del ex primer mandatario de la nación caído en desgracia: supuestas conjuras contra su vida, enfermedades de toda clase; visitas misteriosas de funcionarios civiles y eclesiásticos, etc.

La estrategia tiene sentido, pues si el doctor Alemán dejara de ser noticia la gente se olvidaría de él, su liderazgo declinaría y se des-alemanizarían el PLC y en general la política nacional. Pero, además, al doctor Alemán se le dificultaría todavía más la posibilidad de salir de la cárcel a como sea y espectacularmente al escenario de la política nacional.

Por eso es que algunas personas consideran que los medios de comunicación social y los periodistas se están prestando de manera deliberada o inconsciente a la estrategia de la defensa del ex presidente Arnoldo Alemán. Pero no es cierto.

Lo que pasa es que quienes acusan a los medios de información de estar sirviendo a la estrategia propagandística del doctor Alemán, creen que —igual que antes— toda la prensa nacional está o debe estar comprometida con causas partidistas, con uno u otro interés político del país y sobre todo con los partidos y personajes más poderosos de la política nacional.

Sin duda que algunos medios de información y periodistas sirven por afinidades políticas e ideológicas o por razones comerciales, a los intereses y causas de los políticos, ya sean liberales, sandinistas, apresistas o de cualquier otra clase. Pero los medios verdaderamente independientes y profesionales —entre los que está y se destaca orgullosamente el Diario LA PRENSA— son ajenos a esas fobias y filias políticas y mucho menos que actúen de conformidad con las estrategias y los intereses partidistas, como es la de mantener al reo ex presidente Alemán en el centro de la noticia y del interés público.

Lo cierto es que para los medios independientes en general y para los periodistas profesionales en particular, lo importante es el hecho noticioso en sí, o sea lo que le interesa al público, independientemente de quien o quienes se beneficien o perjudiquen políticamente con la divulgación del hecho que genera la información.

En realidad, el valor informativo que convierte al hecho en noticia no depende del periodista que lo reporta ni del medio que lo publica o difunde. Depende enteramente del público, de la natural curiosidad humana que el periodista y el medio tienen que satisfacer porque ésa es su misión y su profesión. Pues, como muy bien señala Jack Fuller, presidente de la compañía del Chicago Tribune y actual presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en su libro Valores periodísticos: el periodista nada más va hacia donde apunta el reflector de la curiosidad característica de la gente e innata de la persona.

De manera que, no obstante que los medios comprenden muy bien las estrategias de los políticos, y saben que para poder afianzar, desarrollar y depurar la democracia en Nicaragua es necesario desalemanizar al Partido Liberal -lo mismo que desorteguizar al FSLN- y a la política nacional en términos generales, sin embargo, en la medida en que esos personajes causan noticia positiva o negativa, la prensa independiente y los periodistas tienen la obligación de trasladarla al público.

Sólo como ejemplo: cuando el diputado sandinista Tomás Borge fue al “canopy” de la laguna de Tiscapa, llamó a todos los medios de comunicación para que fueran a cubrirlo. Sin dudas que su intención era aprovechar a los medios para hacerse propaganda gratuita. Pero aún siendo conscientes de eso, los periodistas cubrieron el hecho porque el instinto les dijo que allí podría haber una noticia. Y en efecto la hubo, porque el ridículo que hizo el político mencionado fue noticia en Nicaragua y otros lugares del mundo.

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