María Antonia López M.
“La mujer no es más pobre que el hombre solo porque sí, sino por su exclusión al acceso de recursos: tierra, crédito, asistencia técnica, bajos ingresos, mercado laboral y a pesar de ello, en un gran porcentaje son las que están soportando la organización y muchas veces la manutención de los hogares, modificándose así la estructura familiar tradicional y la forma de acceder a más ingresos”, sostuvo Sonia Agurto, investigadora de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg).
Esta expresión se deriva de los resultados de dos investigaciones realizadas por el Fideg, la primera en 1997, bajo el título “La esperanza tiene nombre de mujer”, y la recién concluida, denominada “Después de una década de investigaciones, la esperanza siempre tiene nombre de mujer”.
Esto porque en los últimos años la estructura familiar se ha modificado en Nicaragua y la mujer se ha convertido en un pilar fundamental para la organización del hogar y la toma de decisiones.
Pero además esta investigación encontró una nueva arista de la responsabilidad socioeconómica que las mujeres están asumiendo, “de cada 100 hogares, 35 están dirigidos por una mujer, más de la cuarta parte de éstas son abuelas de 60 años en promedio que se han quedado asumiendo funciones extras a pesar de su edad”.
Lo anterior se origina por la migración, irresponsabilidad paterna, colaboración voluntaria, falta de acceso laboral e incluso al establecimiento moral del retiro individual para las personas mayores.
“Las abuelas son vistas como un punto de apoyo (…) que están asumiendo múltiples roles” como madre de sus hijos, yernos, nietos a quienes continúan educando, ya sea por irresponsabilidad, dependencia económica, falta de empleo, migración, destaca la investigación.
Pero también otro fenómeno que está siendo motivado por la situación socioeconómica y pobreza, es la unión de varias familias nucleares (mamá, papá e hijo), a las cuales se han anexado, primos, suegros o hermanos de los adultos, con la finalidad de compartir gastos y solventar el problema habitacional.
Sin embargo, cuando la mujer es jefa de hogar, la tendencia es a que esa relación monoparental extendida (madre, hijos, nuera, yernos, etc.) es muy frecuente en el país en un 58 por ciento de los hogares estudiados.
No obstante, Agurto, indicó que sí hay avances, en el acceso a la tierra y al crédito, pero siguen teniendo muchas desventajas sobre sus ingresos. Un 80 por ciento están en el subempleo.