- Platicando con el relevo de los
negociadores comerciales de Nicaragua
Gustavo Ortega Campos
Hace un año, 12 jóvenes profesionales de la Economía, Comercio Exterior, Finanzas, Administración de Empresas y Derecho, llegaron con temblor en las piernas y cosquilleo en el estómago, eran los “conejillos de prueba” de un proyecto que ahora es considerado exitoso. Han dado la talla y van para largo.
Les molesta que aún les digan “el semillero”, pues la idea original era formarlos para que fuesen en el mediano plazo el relevo de las actuales generaciones de funcionarios públicos relacionados con los temas de exportación, inversiones privadas, comercio exterior y negociaciones comerciales.
“Tenemos la capacidad, lo hemos demostrado, ya no somos semillero, ya hemos dado frutos”, dijo Leoshara García, licenciada en Relaciones Internacionales con un postgrado en Gerencia y Mercadeo.
Todos cuentan sus experiencias y coinciden en lo gratificantes que han sido los resultados, pero igual saben que “allá afuera hay centenares de jóvenes que no tienen esta oportunidad, por eso la estamos aprovechando al máximo”, agrega García.
En el grupo hay sólo dos varones, y no es por asuntos de preferencia de género, aclara la coordinadora del grupo, Sonia Somarriba.
Esta docena de personajes ha estado hasta en las negociaciones de alto nivel en materia de libre comercio, tienen como promedio de edad 23 años, todos hablan inglés, y son los finalistas de 170 preseleccionados.
A ellos, explica Somarriba, se les realizaron, una vez escogidos los 24 “semi finalistas”, entrevistas personales, tomando en cuenta promedios de calificaciones, ahora el menor tiene un rango de 88 por ciento.
Provienen de varias casas de estudios: Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), Universidad Centroamericana (UCA), Thomas More, Universidad Católica (Unica), Universidad Americana (UAM), Ave María College y uno que viene de Georgetown University (Estados Unidos)
Una de las funciones que han retomado, además de involucrarse en las tareas asignadas (cada uno tiene como responsable a un funcionario), han elaborado fichas de mercado con enfoque de oferta, con las que se pretende hacer una radiografía de temas y rubros en pos de fortalecer su presencia en los mercados internacionales.
Cada uno de ellos habló de sus experiencias. Ulvio Vargas, licienciado en Relaciones Internacionales y Engelsberth Gómez, licenciado en Administración de Empresas, ven ahora a sus diez colegas como amigas y profesionales de respeto, pero no esconden sus temores iniciales por ser los únicos hombres del séquito.
Somarriba, su responsable, se siente satisfecha de los logros del proyecto y anunció la apertura de una nueva convocatoria, pues dos de las “pasantes”, Mariexell García (la única casada y con hijos) y Linda Vega, serán contratadas de planta en el Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI) pues demostraron con creces sus capacidades.
Durante su tiempo de pasantes ellos perciben 500 dólares mensuales, durante tres años, que es el tiempo establecido para el proyecto de Fortalecimiento de la Gestión de Comercio Exterior, a como se llama oficialmente esta práctica.
Marvia Herrera, la abogada del grupo, está trabajando el complejo tema de la propiedad intelectual, del que ya se siente apasionada, mientras que a otras como Eva Guerrero, Maricela Mejía, Karina De León y Sigrid Morales, les ha tocado “fajarse” en las negociaciones comerciales con los países en los que se está encaminando un tratado de libre comercio.
Todos despuntaron en la séptima ronda de negociaciones del TLC con Estados Unidos (Cafta) realizada en Managua, ahora entre risas colectivas recuerdan sus novatadas.
Están claros de la responsabilidad que cargan encima, e igual aseguran que “el poder no los enfermará”, opinión que los empuja a dedicarse tiempo completo a sus funciones, pero igual sus metas son comunes, seguir cosechando éxitos, y un par de ellos no esconden su interés de llegar a ser ministros, que de lograrlo, aseguran que será sin pasiones políticas.
Somarriba aclara fervientemente que la selección fue totalmente transparente “no hubo influencia de nadie”.