Pena de muerte y derecho a la vida

Margine Quintanilla

La pena de muerte fue abolida en Nicaragua el 21 de agosto de 1979, mediante el Estatuto sobre Derechos y Garantías de los Nicaragüenses, publicado en La Gaceta del 22 de agosto del mismo año, en el que se estableció que: “El Derecho a la Vida es inviolable e inherente a la persona humana. En Nicaragua no hay pena de muerte”.

Éste fue un gran paso de la democracia en nuestro país. Por primera vez Nicaragua estuvo a la altura de los anhelos democráticos de la población mundial y fue un paso adelante de muchas potencias mundiales que utilizan como bandera la democracia y que se ufanan de ser desarrollados y poderosos, pero aún creen que la pena de muerte es la mejor solución para muchos de sus problemas.

La pena de muerte destruye todos los derechos ya que vulnera el derecho a la vida. Todos tenemos derecho a existir. Los niños y las niñas tienen derecho a que se proteja a su progenitora durante el embarazo, tal como se establece en el Capítulo III, Arto. 34 del Código de la Niñez y Adolescencia, ya que de ello depende su nacimiento y vida futura.

¿Cuándo se vulnera el derecho a la vida? Se violenta cuando las personas no pueden recibir una atención médica de calidad, más aún si no tiene recursos económicos para pagar los servicios; cuando no existen suficientes programas de salud o nutrición gratuitos, o cuando éstos no se pueden ampliar a los sectores de la sociedad que más lo necesitan, sobre todo en la zona rural.

Se vulnera cuando el Estado no prioriza programas que contribuyan a elevar los niveles de vida de las personas y familias, a través de un empleo digno. Según el Desarrollo Humano en Nicaragua 2002, (PNUD) de una población de 5.2 millones de nicaragüenses, la tasa de desempleo es de el 10.7 y la de subempleo 12.4. ¿Cómo podrán estas personas alimentar a sus hijos o ellos mismos, pagar los servicios básicos que necesita un ser humano para sobrevivir?

Cuando se violenta el derecho a la educación también se violenta el derecho a la vida. Los seres humanos necesitamos educarnos para competir con más ventaja en el mercado laboral y de esa forma contribuir al desarrollo de nuestra Patria.

Cuando no se hace nada por impedir actitudes humillantes y degradantes de empresas transnacionales, que contaminan los cuerpos de nuestros propios hermanos nicaragüenses, como en el caso de más de 2,000 víctimas del Nemagón, también se violenta el derecho a la vida.

Se vulnera cuando se permite que impongan programas de control de natalidad sin tomar en cuenta la cultura nacional, idiosincrasia o creencia religiosa.

Podría enumerar miles de formas en que se violenta el derecho a la vida, pero puedo concluir que cuando no se prioriza el desarrollo integral de las personas se les condena al abandono y a una muerte lenta, humillante.

Cuando el derecho a la vida es pisoteado no existe reparación posible; el derecho a la vida es el más importante, por lo que se debe exigir que se respete, y al mismo tiempo debemos respetar la vida de las demás personas.

Es necesario que la sociedad despierte y utilice los canales adecuados para exigir el cumplimiento de sus derechos, iniciando por conocerlos en su totalidad, sólo de esta manera se puede asegurar instaurar permanentemente la democracia en Nicaragua.

La autora es divulgadora de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos

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