Israel Kontorovsky A.*
El partido político Alianza por la República (Apre)nace como una verdadera opción por un cambio en la manera de hacer política en Nicaragua. Por tal razón este partido intenta una amplia alianza electoral con las dispersas fuerzas auténticamente democráticas del país.
En la actualidad ya existe una alianza con escritura pública inscrita en el Consejo Supremo Electoral, con el Partido Conservador, en la que quedaron establecidas las reglas que normarán la alianza, así como su directiva con un número igual de miembros para los dos partidos. Se han realizado otras alianzas espontáneas con el MDN, el PSC y el MUN, en las que se le ha dado la oportunidad a estos partidos de formar parte de una comisión política que funcionará única y exclusivamente como asesora de la directiva de la alianza.
Los miembros y directivos de estos partidos estamos claros que la Alianza por la República resulta de la necesidad urgente y largamente postergada de contar con una alternativa viable que logre apartar al país de la polarización y lo empuje por el camino de la institucionalidad. De tal manera que esta alianza es por Nicaragua y no para el reparto de prebendas, figureo y oportunismo. Naturalmente que siempre habrá quien pretenda enquistarse con la finalidad de obtener beneficios personales o de grupos, pero éstos estarían perdiendo su tiempo, porque precisamente esto es parte de lo que pretendemos combatir. En esta alianza no hay cabida para los iluminados, se trata de marchar todos con el mismo paso hacia un horizonte de claridad, transparencia, honestidad, ética, y verdadera democracia, que logre tomar el poder para llegar a metas preestablecidas de justicia y equidad dentro de la más genuina filosofía liberal y democracia.
En la Alianza por la República hay líderes que aún no tienen mando, porque como bien ha sido expuesto, se espera que ese mando surja de abajo hacia arriba como debe de ser en una democracia real. Por otra parte, resulta que su liderazgo mas bien se ejerce dentro de esa gran multitud silenciosa que no contesta las encuestas ni revela hasta el último momento su intención de voto.
Una gran parte de la población nicaragüense ha sido forzada a alinearse a los extremos, pero ahora contarán con la salida natural y lógica de la opción nueva que logre la armonía dentro del caos en que nos han introducido los pescadores de río revuelto. En última instancia el liderazgo de la Alianza por la República radica, precisamente, en su oposición a comprometerse con personas o con grupos en asuntos que no sean por el bien común y en su inquebrantable resolución de cumplirle a Nicaragua.
* El autor es directivo nacional deAlianza por la República.