Un choque a fondo

,b>OSCAR DE LA HOYA Y BERNARD HOPKINS INGRESARON EN LA RECTA FINAL DE CARA A SU PELEA PREVISTA PARA EL 18 DE SEPTIEMBRE, que sera indudablemente, la gran pelea de un año Mediocre del boxeo mundial Felix Sturm es un boxeador discreto. Está bien entrenado, posee un récord con escasas victorias importantes y guarda una […]

,b>OSCAR DE LA HOYA Y BERNARD HOPKINS INGRESARON EN LA RECTA FINAL DE CARA A SU PELEA PREVISTA PARA EL 18 DE SEPTIEMBRE,

que sera indudablemente, la gran pelea de un año Mediocre del boxeo mundial

Felix Sturm es un boxeador discreto. Está bien entrenado, posee un récord con escasas victorias importantes y guarda una serie de buenos antecedentes como amateur, que incluyen haber atravesado dos rondas en los Juegos Olímpicos de Atenas. Se coronó campeón del mundo mediano de la OMB, en septiembre del año pasado, y llegó a la pelea con Oscar De la Hoya como lo que es: un rival de escaso nivel. Aun así, se las ingenió para demostrar que De la Hoya está lejos de ser quien fue (o de ser quien el enorme aparato promocional que se montó en torno de él desde su coronación olímpica pretendió que fuera). Sin embargo, en tiempos en los que el boxeo se aferra desesperadamente a los pocos nombres convocantes que le quedan, Oscar De la Hoya sigue siendo un protagonista destacado. Y la posibilidad de su choque con Bernard Hopkins implica recuperar la idea de tener una “pelea del año” como las de los viejos tiempos. Claro que, a simple vista, De la Hoya tiene pocas chances…

Es indiscutible que De la Hoya es un personaje importante en el mundo del boxeo. Pero es posible que muy pron

to, pueda ser un mejor promotor que boxeador. Lo cierto es que el combate en el que venció a Sturm para conquistar el título de los medianos OMB (el sexto de su carrera) lo mostró inseguro y muchos dudan de que las tarjetas que lo vieron ganador hayan fallado con justicia. «La gente sabe quién ganó. Si Oscar ama el deporte, me dará la revancha. Si ama el dinero, enfrentará a Hopkins», dijo Sturm. Pero De la Hoya tiene otros planes: el 18 de septiembre enfrentará a Hopkins y, aun perdiendo, sabe que dará un paso fundamental en su objetivo de convertirse en el mayor promotor del futuro. Aun cuando eso signifique sacrificar su carrera como boxeador: “Sturm vino a pelear, se preparó. Peleó como lo hacen todos los boxeadores con los que he peleado. Pelean como si fuera la última pelea de su vida”, fue la débil excusa del Golden Boy. Hopkins, en tanto, se mostró cauto pero, aun así, derrotó con amplitud a Robert Allen, confirmando que en un choque con De la Hoya, aparece como amplio favorito.

¿Por qué De la Hoya asume semejante riesgo? ¿Hacia dónde dirige su carrera? Evidentemente, nadie mejor que él para saber que el boxeo complicado y astuto de Hopkins es difícil para su estilo franco pero desordenado a la hora de atacar. ¿Por qué entonces insiste con la idea de enfrentar a Hopkins en una categoría en la que, además, todavía no se ha afianzado? Indudablemente, porque está pensando como promotor. Y su empresa, Golden Promotions, necesita un combate de este nivel. De hecho, él todavía insiste en que ninguna de las tres derrotas que sufrió en su carrera (dos frente a Shane Mosley y la restante con Félix Trinidad) fueron justas y que está en condiciones de ser el mejor boxeador libra por libra. Incluso, él asegura que son los Trinidad quienes se resisten a un nuevo combate con Tito: «Lo que más me molesta es que los Trinidad sigan diciendo que yo no quiero pelear contra él. Esos son puras mentiras y ellos lo saben».

De la Hoya tiene su propia versión de los hechos: hace cuatro meses invitó a uno de los allegados de Trinidad a una reunión secreta en la que le propuso un contrato de 40 millones de dólares por tres peleas. La primera sería parte de una programación en la que tanto Trinidad como De la Hoya pelearían con rivales distintos para “calentar” el ambiente. La segunda sería entre ellos “y como yo estaba seguro que iba a ganar, le dije: ‘Una vez que te gane, te doy la revancha’. Haríamos una trilogía”. De acuerdo con el Golden Boy, la oferta fue muy bien recibida y cuando estaba esperando una comunicación con Trinidad padre para firmar el convenio, éste salió a decir públicamente que De la Hoya pretendía evitar el choque que el mundo del boxeo espera desde 1999.

La diferencia es que Trinidad es, en cierto modo, una incógnita. Es indudable que no ha perdido su talento, pero lleva más de dos años inactivo, desde que venció el 11 de mayo de 2002 a Hacine Cherifi. En cambio, Hopkins (que además es el responsable de la única derrota en la carrera de Trinidad) es un boxeador en plena vigencia, que sabe armar sus calendarios, que no se desgasta y que, no por casualidad, sólo perdió una vez en su vida: la primera vez que peleó (ante Clinton Mitchell el 11 de octubre de 1988). Y contra él, en la pelea prevista para el 18 de septiembre próximo, el horizonte se presenta complicado para De la Hoya.

Trinidad padre, sin embargo, demostró que sigue siendo amigo de las declaraciones provocativas y aseguró que, después de ver los combates de Hopkins y De la Hoya, no tiene dudas de que “Tito sigue siendo el mejor boxeador de la categoría. Y lo va a demostrar el 2 de octubre cuando enfrente a Ricardo Mayorga. Creo que el regreso de mi hijo va a salvar al boxeo”.

¿Qué lugar le queda a De la Hoya en todo este debate? Muchos sostienen que lo mejor que puede hacer es dar un paso al costado y ser el promotor de un choque entre Hopkins y Trinidad. Pero él hace números y sabe, con su innegable talento para olfatear las mejores opciones de negocios, que el crecimiento de sus cuentas todavía depende de que se mantenga sobre el ring. Y su enorme orgullo lo lleva a asumir un compromiso realmente complicado. Para saber cuál es el resultado de su apuesta sólo hay que esperar poco más de tres meses.

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