María José Zamora
No dudo que Ronald Reagan está en la gloria del Señor porque fue un hombre de fe. Tuvo fe en los valores y principios morales, fe en su país y en el potencial del ser humano. Fue un hombre congruente con sus ideales, visionario, audaz, firme, seguro, elocuente, amante de la libertad y de la democracia; un verdadero patriota. Su fe le dio la fuerza para no titubear ante el enemigo; jamás tuvo miedo. Gracias a ese temp le logró revolucionar la geopolítica mundial.
Los nicaragüenses que se vieron forzados a huir a Estados Unidos durante la dictadura sandinista, encontraron en ese país, durante el gobierno del Presidente Reagan, acogida, respeto y solidaridad. Por lo cual siempre le estaré agradecida.
El mundo occidental ha perdido a uno de sus mejores hijos. Por mi parte recordaré al Presidente Ronald Reagan como un libertador como un hito en la historia política del siglo XX y guardaré su ejemplo de coraje y perseverancia.