Peter R. Bernal
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Las otras elecciones en EE.UU.
Peter R. Bernal
Mientras los republicanos intentan seguir controlando la Casa Blanca y el Congreso mediante una movilización sin precedentes, los demócratas parecen entusiasmados por obtener mayoría en el Senado y la Cámara y elegir un nuevo Presidente.
El triunfo presidencial y senatorial pudieran ser para cualquier partido, aunque los demócratas, en base a algunos sondeos acerca de la aprobación o no de la gestión del actual Congreso también abrigan algunas esperanzas de conseguir los 12 escaños adicionales para controlar la Cámara de Representantes, de 435 miembros, algo que los del partido del elefante tratarán de mantener contra viento y marea.
Las elecciones de noviembre no estarán limitadas a estos cargos. Se discuten 11 posiciones de gobernador y quien presidirá muchas legislaturas estatales. En cuanto a gobernadores, los demócratas tendrán que defender Delaware, Indiana, Missouri, Carolina del Norte, Washington y Virginia Occidental, mientras los republicanos enfrentan retos en Montana, Dakota del Norte, New Hampshire, Utah y Vermont.
Los demócratas tienen más Estados que defender: seis de once. La política estatal es mucho más complicada de lo que puede pensarse a primera vista. El país puede estar o no en problemas, lo cual no necesariamente implica que el partido que busca mantener su control sobre el palacio provincial se beneficie o perjudique de esa situación.
Pero, cada cierto tiempo, se produce una marejada que favorece a un partido incluso al nivel de gobernadores. Por ejemplo, en 1994 los republicanos añadieron media docena de triunfos a su lista de gobernadores porque la votación nacional, en las parciales de ese año, fue marcadamente de tendencia conservadora, desde el Senado hasta los representantes estatales.
Una situación mucho más seria enfrentaron los republicanos cuando la Gran Depresión en 1932.
Pero sería difícil imaginar una crisis similar en el 2004. En la actualidad hay 28 gobernadores republicanos y 22 demócratas.
Una contienda sumamente interesante es la de Indiana, donde un gobernador demócrata, Joe Kernan, asumió el cargo hace meses por su condición de vicegobernador ante la muerte del titular, también de su partido, Frank O’Bannon. ¿Podrá Kernan mantenerse en un Estado tradicionalmente republicano? Los ocupantes de la Casa Blanca quieren volver a ganarlo y recuperar el sillón provincial y aunque la crisis económica y la guerra puedan influir en algo a los votantes, los demócratas no ganan las presidenciales en Indiana, desde 1964.
Hay Estados tan seguros para los republicanos como Utah y para los demócratas como Virginia Occidental, sin embargo se habla hasta de contiendas serias en esos dos Estados. ¿Qué tal?
El presidente de la poderosa Asociación de Gobernadores Republicanos es el gobernador Robert Taft, del importante Estado de Ohio, señalado como el posible “battleground” en la presidencial. Este heredero de una dinastía política de gran importancia cree que los republicanos tienen posibilidades de triunfo en algunos sitios donde ahora no gobiernan: Indiana, Missouri y Washington.
Por su parte, sus adversarios le recuerdan a Taft que ellos también tienen sus datos favorables, como el hecho de que Vermont, ahora en manos republicanas, vota generalmente por los demócratas en elecciones presidenciales y que Nueva Hampshire, también controlada por el partido del Presidente actual, votó dos veces por Clinton y quedaron casi empatados en el 2000 en el enfrentamiento entre Bush y Gore.
De cualquier manera y a juicio de muchos politólogos y encuestadores, éste pudiera ser un año dificilísimo para todos los titulares en cargos ejecutivos, desde la majestuosa Oficina Oval hasta el más pequeño y remoto sillón provincial en la lista.
Las preguntas son muchas: ¿afectará lo nacional a lo estatal? ¿logrará el candidato presidencial vencedor atraer apoyo para sus correligionarios que aspiran a gobernador? ¿votará mucha o poca gente? No olvidemos, sobre todo, esto último. En algunos Estados una votación alta o baja favorece a uno u otro partido. Y otra pregunta: ¿quién tiene más dinero para la campaña?
En general este factor favorecerá a los republicanos, cuya asociación de gobernadores ha recogido alrededor de 15 millones de dólares, mientras que los demócratas sólo cuentan hasta ahora con 10 millones, pero con un apoyo sindical que pudiera nivelarlo todo.
Finalmente, un breve repaso a las encuestas de opinión. Los temas más importantes, según ellas, son la guerra en Irak, la economía, los trabajos, la seguridad y la lucha contra el terrorismo. Resulta curioso el poco interés por cuestiones de impuestos. Pero esos sondeos revelan que lo único que afectaría los comicios estatales sería la economía y los empleos. ¿Cómo estará el ambiente en noviembre? Esa sí es una pregunta difícil de contestar.
* El autor es columnista internacional.