Dr. Alfonso Efraim Castellón Ayón
El Editorial de LA PRENSA del 9 de junio con mucha habilidad y certeza jurídica señala una verdad innegable: “Mientras sigan predominando en los poderes públicos de Nicaragua personas que comparten esa inescrupulosa mentalidad proudoniana no habrá manera de resolver el problema de la propiedad…”
Efectivamente así es, y lo que es peor, que no solamente los piñateros hacen daño. También los inescrupulosos ciudadanos que compran tierras a sabiendas del raro historial registral (tracto sucesivo registral) de las mismas.
Estamos ante un problema que quizás los nietos de los piñateros y de sus víctimas sean los que logren arreglar el asunto, para evitar seguir cargando con ese mote. ¿Y qué hacemos los confiscados? Pues mientras los más afortunados logran recuperar sus bienes o reciben pagos de indemnización con bonos del Estado, otros seguimos luchando contra la maquinaria judicial que sin lugar a dudas defiende a los piñateros, tal como lo señala el Editorial.
No pierdo la fe en Dios y en algún futuro gobernante que pueda encauzar este espinoso asunto de la propiedad, que hasta los mismos chinos comunistas han llegado a incluir como un derecho constitucional para enfrentarse al mundo libre de la economía de mercado. El respeto al derecho de propiedad privada es la única herramienta que puede hacer salir del subdesarrollo a nuestros pueblos.
Secretario de la Asociación de Confiscados de Nicaragua
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