- Se les incorporará a fuerzas de
seguridad
EFE
BAGDAD.- Nueve grupos políticos aceptaron desarmar a sus milicias en respuesta a una iniciativa del primer ministro designado de Irak, Iyad Alaui, de la que por ahora quedan fuera los fieles al clérigo rebelde chiíta Moqtada al Sadr.
Un acuerdo en este sentido fue anunciado el lunes por Alaui, quien expresó su esperanza en que el desarme de dichas milicias, que integran unos 100,000 hombres armados, se lleve a cabo durante el período de transición que termina con las elecciones de enero del 2005.
“Me place anunciarles el éxito de las negociaciones a nivel nacional sobre la reintegración de las milicias y las otras fuerzas armadas que se encontraban fuera del control del Estado”, dijo Alaui en un comunicado, leído ante varias cadenas de televisión.
Este acuerdo incluye a todos los grandes ejércitos privados de Irak, incluidos los Peshmerga, el brazo armado de los dos principales grupos políticos kurdos del país, la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) y el Partido Democrático Kurdo (PDK).
También se contempla la disolución de la Organización Báder, las antiguas Brigadas Báder, la principal milicia chiíta, que pertenece a la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica (ASRI), liderada por el destacado político chiíta Abdulaziz Al Hakim.
Sin embargo, el “Ejército de Al Mahdi”, la milicia de Moqtada al Sadr, que cuenta con unos 10,000 partidarios, se mantuvo al margen de estas negociaciones políticas, por lo que pasa, según algunas fuentes de la Coalición, a ser una organización ilegal.
Según los planes de la Coalición, al menos 60,000 antiguos combatientes o guardaespaldas armados habrán abandonado las armas y se habrán inscrito en el programa el próximo uno de julio, cuando se verifique el traspaso de poder.
Según estos proyectos, la mayoría de ellos pasarán a formar parte de las fuerzas policiales y de la guardia civil, otros 10,000 serán jubilados forzosos y el resto recibirán entrenamiento como vigilantes o se integrarán en empresas privadas de seguridad.