Rosa Morales
Es impresionante leer las noticias que han publicado en Nicaragua en favor del soldado desertor Camilo Mejía.
Ahora resulta que será apadrinado y apoyado por Amnistía Internacional. ¿Qué es esta organización? Una organización con una trayectoria muy parecida a Carlos Mejía y a los sandinistas. Con ideas comunistas, sentimiento comunista pero que para no desprestigiarse se tapa con una bandera frágil llamada “democracia”.
Me gustaría preguntarle a Vilma Núñez, representante del Cenidh, que respalda esta decisión de apoyar a un desertor.
Donde estaba Amnistía Internacional cuando miles de chavalos, comenzando desde los diez hasta la mayoría de edad, eran llevados a la fuerza, sacados de sus casas por el régimen sandinista, por la famosa Seguridad del Estado, donde el servicio militar sí era obligatorio, sin darles ninguna clase de entrenamiento militar se los llevaban a las montanas a tener una muerte segura, todo por el idealismo sandinista de morir por la revolución.
Estos chavalos no firmaron voluntariamente como nuestro amigo Camilo, a ellos se los llevaron en la medianoche sin el consentimiento de sus padres, porque en ese negro tiempo los hijos pertenecían sólo a la revolución.
¿Dónde estaba Amnistía Internacional cuando los sandinistas incluyendo a la madre de Camilo humillaron, denigraron y hasta querían apedrear al padre Carballo? Allí sólo la Embajada estadounidense sacó la cara por él.
¿Dónde ha estado Amnistía Internacional cuando torturan y matan sin piedad a miles de presos políticos tanto en Nicaragua como en Cuba?
¿Dónde estaba Amnistía Internacional cuando Saddam Hussein mató a miles de kurdos con gases de mostaza, a mujeres con sus niños en brazos, a familias enteras? ¿Dónde estaba Amnistía Internacional cuando Saddam Hussein torturaba, mutilaba, asesinaba sin piedad al pueblo iraquí?
Es facil salir en defensa de quien no la tiene por ideales comunistas, como lo hacen ahora con Camilo, pero callan cuando sus camaradas son los que cometen estos hechos de barbarie.
Camilo no es un héroe, es un cobarde que por miedo abandonó a sus compañeros en medio de una guerra, a él no se lo llevaron a la fuerza, él firmó con su puño y letra, tenía ocho años de estar en el ejército con un alto rango, no era un cabo que acababa de entrar, era un sargento a quien se le había explicado cuál sería su obligación en las fuerzas armadas.
Espero que el ejército norteamericano no se deje manipular por esta organización con ideas comunistas y dejen a Camilo que pague por su delito, un soldado, un sargento con un batallón a su mando, que abandona su puesto poniéndolo en peligro merece la cárcel y mucho más.
Las Vegas, Nevada