- Fue atendida en una clínica de San Diego de Pocosol, Costa Rica
Josué BravoCorresponsal Costa Rica
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Investigan muerte de niña nica
| Fue atendida en una clínica de San Diego de Pocosol, Costa Rica |
Josué Bravo
Corresponsal Costa Rica
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de San Carlos, al norte de San José, Costa Rica, investiga la extraña muerte de una niña recién nacida, hija de padres nicaragüenses, ocurrida la semana pasada en la comunidad norteña de San Diego de Pocosol.
Yaniris Duarte Arróliga, de tan sólo dos meses de nacida, la mañana del martes lloraba incesantemente como producto de aparente resfriado, por lo que su madre, Gladys Arróliga, la llevó a consulta médica a la clínica de la localidad para que fuera atendida.
Cuenta la señora Arróliga que tras la revisión que le realizó una doctora de la clínica, le recetó bromofex, acetaminofén y crema de rosas, al considerar que el llanto de la menor era por un salpullido y un resfriado.
Gladys regresó con su hija a eso de las 4:00 p.m. a la finca donde habita, pero a eso de las 7:00 p.m. la menor falleció en una hamaca. La niña había llorado antes, por eso los padres la acostaron para que durmiera.
ESPERAN EL INFORME DE LA AUTOPSIA
Según relató Santos Duarte, la menor falleció luego que su pecho palpitó fuertemente y paró de latir.
“Mi esposo fue a ver a la niña para asegurarse de que estaba bien, pero parece que su pecho estaba latiendo muy fuerte y no respiraba bien, le costaba mucho. Ya estaba muertita”, lamentó Gladys.
Según informó un medio de comunicación de la zona norte, la Policía decomisó el medicamento que la doctora de la clínica, —cuyo nombre se reserva— había recomendado horas antes y comprobaron que no estaban vencidos, es por eso que la muerte de la niña se considera extraña.
La Policía trasladó el cadáver de la niña a la medicatura forense de San Joaquín de Flores, Heredia, y está a la espera del informe preliminar de la autopsia.
Las autoridades de la clínica donde atendieron a la niña evitaron referirse al caso.
“Desde hace dos días estaba malita y no teníamos plata, por eso le pedimos al patrón de nosotros y él nos dio el dinero para que fuéramos a la clínica. Nos fuimos el miércoles en la mañana y no nos querían atender, pues no teníamos número”, declaró doña Gladys.
Esta familia, oriunda de Juigalpa, llegó al país hace 10 años, pero desde hace un mes trabaja en una finca de esa zona.