- Panificadores y Gobierno están en franca división y se reúnen hoy para definir o evitar alzas en este producto
- Quejas se centran en el incremento de los insumos
Wilder Pérez R.
El alza en el precio del pan mantiene divididos a panaderos y Gobierno, quienes se reunirán esta mañana para tratar el asunto del que aún no se observa una solución categórica.
Por un lado, la Comisión Nacional de la Industria Panificadora exige métodos que abaraten sus costos de producción, por el otro, el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) sostiene que no permitirá que la ola alcista continúe.
Los primeros aseguran que para estabilizar la industria panificadora se necesita un alza real que oscile entre el 20 y 50 por ciento, los segundos no lo calculan, pero tampoco ven la necesidad de subir los precios.
Ermis Morales, director ejecutivo de la Comisión Nacional de la Industria Panificadora, aseguró que los cálculos no se pueden sacar a partir del precio del combustible, sino también a la presunta competencia desleal entre productores nacionales y extranjeros. Mario Arana, titular del Mific, indicó que “muchos se están agarrando del incremento del diesel y la gasolina para aumentar precios… ellos (los panificadores) alegan que el pan Bimbo entra exento de impuestos, pero no es cierto, están haciendo análisis equivocados”.
El ministro añadió que los productores de pan han tenido beneficios del Gobierno, algunos de los cuales no han aprovechado. Morales recordó que nunca se ha beneficiado al gremio panadero como tal, sino como parte de todas las pequeñas industrias artesanales, “y fue el Poder Legislativo, no el Ejecutivo”.
Los panificadores están interesados en financiamientos que les permita adquirir su materia prima en el extranjero, ya que la encuentran más barata siempre que compren en cantidades mayores.
La idea es lograr un préstamo de 250 mil dólares, de fondos que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene previsto para la pequeña industria, según Morales, ya que el banco de insumos que inauguraron en abril pasado, no les fue suficiente, porque materias primas exentas de impuestos como harina, aceite y azúcar, han experimentado alzas en los últimos meses.
Sobre los posibles fondos de crédito, el ministro comentó: “No sé si vamos a conseguir lo que quieren, pero hay recursos en la banca si son serios, si tienen las garantías, perfectamente pudieran conseguir un aumento en el financiamiento para hacer importaciones aparentemente rentables”.
LOS PESARES
Pero esa realidad no existe para pequeños panaderos como Daniel Barahona. “Si apenas gano para la comida, no porque quiera, sino porque la materia prima está cara, el pan simple me deja 120 córdobas en ganancias, el dulce 180, si me quiero constituir como empresa, eso se me va en pago a trabajadores, seguro e impuesto”, sostiene.
Barahona reduce costos comprando marcas de aceite y azúcar más baratas, porque “nadie paga más de un peso por el bollo”. Pero Mirna Guillén, dueña de una pulpería del barrio El Edén, descubrió otra forma de mantener el precio, que consiste en bollos más pequeños.
Todo eso será discutido en las oficinas del Mific, en conjunto con la Liga de Defensa del Consumidor.
Mientras todo eso ocurre, José Alfonso Sirias, un vendedor de hot dogs en el mercado Oriental, cruza los dedos para que el alza no llegue, ya que su negocio caería, y no podría sostener la casa, a su esposa y tres hijos.
LAS RAZONES
Abrumados porque los costos de producción se les subieron en un 40 por ciento, los panificadores anunciaron recientemente un alza en el pan, de hasta un 50 por ciento en el caso del bollo de un córdoba.
El porcentaje aparentemente lo provocó el aumento en 15 córdobas del quintal de harina, repercutiendo en que el precio real estimado por libra de pan, esté entre ocho y nueve córdobas, mientras en la calle se vende a 6.60 córdobas.
Las 1,901 panaderías contabilizadas a nivel nacional, consumen 103 mil quintales, que dan una ganancia aproximada del diez por ciento a los productores, por cada 900 córdobas que invierten.
MÁS PEQUEÑO
Los panificadores consultados por LA PRENSA confirmaron que su intención no es incrementar los precios, porque eso les provocaría de entrada la reducción en las ventas, por lo que la posibilidad más próxima es reducir el tamaño de los productos con el objetivo de ahorrar insumos. Sin embargo, aclararon que hay productos que se verían aumentados sus precios, es el caso de las reposterías en general.