Fortaleciendo la competitividad

Fernando Duarte

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Fortaleciendo la competitividad


Fernando Duarte




Jamás olvidare aquellas palabras que escuché al gerente decir a un colega: “Te quiero felicitar pues la corrida de producción estuvo muy bien, aunque no tengás ni idea de por qué fue”. Eran las 8:00 a.m., el día de trabajo vislumbraba ser tan terrible que no le di importancia a lo que escuché.

En la tranquilidad de mi casa, después de cenar, medité sobre aquellas palabras y me di cuenta que él tenía razón. ¿Cuáles son las variables del proceso productivo que inciden en que una corrida de producción sea excelente? Y aún más: ¿cómo se relacionan entre sí estas variables, si es que existía tal relación? Realmente no teníamos idea. A partir de ese momento documenté e investigué las causas que incidían en que una corrida fuera diferente a otra.

Existe una metodología desarrollada por industrias japonesas, cuyas siglas en inglés son (TPM: Total Productive Maintenance) que determina las causas potenciales para que una línea sea diferente a otra y cómo se relacionan entre sí estas causas potenciales para dar un único indicador de efectividad. Existen muchos factores críticos para comenzar a desplegar una metodología como ésta, pero básicamente se necesitan tres requisitos para iniciar:

Que la alta gerencia esté convencida y necesitada de una medición de sus líneas de producción.Que haya disposición a invertir en un programa de capacitación a corto y mediano plazo para los operadores, supervisores y personal de mantenimiento de la planta. Que se esté dispuesto a dar seguimiento al programa para llevar la planta a un objetivo: “Cero minutos de tiempo perdido por paradas no planificadas”.

El tercer objetivo me parecía imposible: ¿podíamos nosotros como equipo de trabajo (operación y mantenimiento) llevar una línea de producción a un nivel tan alto de efectividad? Parecía misión imposible. En las mentes de muchos sólo vislumbrábamos problemas y decíamos y secundábamos razones del porqué no se podría alcanzar este objetivo (esto no aplica a nuestra industria, nuestros equipos son viejos, no tenemos la cultura, no tenemos el tiempo para hacer esto, no es el momento, cuánto costará, quién lo coordinará, etc. etc. y etc. ). Observando retrospectivamente me doy cuenta que teníamos temor de fracasar. En ese momento fue que nuestro jefe dio la pauta a seguir y nos dijo: “No importa que nos equivoquemos, siempre y cuando sea intentándolo y aprendamos de nuestros errores”.

Ahora, después de la experiencia acumulada estoy seguro de los frutos de esta metodología. Los incrementos en eficiencia de las líneas de producción, aplicando el TPM, inciden en cuantiosos beneficios económicos que se traducen en mayor competitividad y ello puede significar la supervivencia de una industria.

El autor es asesor de industrias
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