José Bárcenas L.*
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La culpa no es del sorgo
José Bárcenas L.*
En la prensa del 27 de mayo de este años aparece en la sección de Negocios y Economía unas declaraciones del secretario de Anapa, licenciado Donald Tukler, que en su parte medular contiene una aseveración falsa que como única inspiración tiende a confundir a la ciudadanía, al decir “el sorgo representa el 65 por ciento del costo total de la alimentación de las aves —y por esa razón el pollo y huevos subirán de valor— al haber firmado el convenio con un incremento de 0.45 dólar por quintal de sorgo con relación al año pasado”.
Bien sabe él que una dieta típica de alimento balanceado contiene los siguientes componentes: granos, 60 por ciento; harina de pescado, 8.6 por ciento; harina de soya, 23.40 por ciento; grasa animal, 2 por ciento; calcio, 1.80 por ciento; sal, 0.20 por ciento; vitaminas y minerales, 0.10 por ciento; otros, 3.90 por ciento; para un total del ciento por ciento.
El elemento perturbador de su aseveración está en no decir que del 60 por ciento de los granos que lleva el alimento, el 60 por ciento es de maíz amarillo y el 40 por ciento es de sorgo, de tal forma que entre los dos forman el ciento por ciento del 60 por ciento de la configuración total del alimento.
La verdad es que el maíz amarillo, clase us-2, es el que realmente les va a encarecer el alimento a la industria que importan desde Estados Unidos.
La explicación de que por qué va a ser el maíz amarillo es de precio: importar un quintal de maíz amarillo en diciembre del 2004 (que es cuando vendemos el sorgo) el valor de ese quintal puesto en las plantas de la industria es de 8.56 dólares, sin arancel de importación y si incluimos el arancel el precio sería de 9.84 dólares; el precio contratado por el sorgo fue de 7.15 dólares, puesto en planta.
En términos de dólares le podemos decir al licenciado Tukler que si ellos importaran el millón de quintales que van a comprar de sorgo a 7.15 dólares por quintal por 8.56 de maíz sin arancel, tendrían que costearse un millón 410 mil dólares de más, con las respectivas consecuencias de la obtención de las divisas que le drenan al país.
El soporte de que el sorgo representa el 40 por ciento del alimento se refleja en la relación que hay entre lo contratado de compra versus las importaciones de maíz amarillo que es de 60 por ciento, y aún a sabiendas la industria de la necesidad del sorgo, porque por eso se llama balanceado, la firma del convenio en los últimos años se ha tornado traumática, inclusive vimos en esta última de este año a un Tukler dubitativo, impreciso, desautorizado por una simple mirada de la transnacional complicando la firma del convenio, asimismo vimos una industria local tímida aún cuando ellos representan el 70 por ciento de las compras de los granos.
Entonces resulta que históricamente como una ley de gravedad, los industriales siempre han ido encima de los agricultores y se agrava esa ley cuando está de por medio una transnacional ayudado por un pequeño pero dañino grupo de nicaragüenses que se prestan a sus intereses. Estos convenios que año con año firmamos con el aval del Mific deberían de dejar de ser un problema tanto para los productores, industriales como el Gobierno.
Es apenas justo el aumento en el precio del sorgo que fue de un 6.7 por ciento. Del costo total de una manzana de sorgo el 49.2 por ciento lo conforman los insumos como: herbicida, semilla, completo, urea e insecticidas, los que aumentaron en un 20 por ciento a 25 por ciento del valor del año pasado que no va en relación con el aumento del sorgo.
Para concluir podríamos decir que ese millón 410 mil dólares es el aporte que hacemos los productores de sorgo a la ciudadanía, contrario a lo que quieren dar a entender que por el sorgo los pollos y huevos van a subir de precio.
* El autor es sorguero