Petróleo

Rosendo Díaz Bendaña De la guerra contra Irak se culpó a Estados Unidos porque deseaba controlar el petróleo, sin informar que los que se habían “remendado” con la primera guerra del Golfo habían sido Alemania, Francia y Rusia, principalmente. Ahora no se ha informado que el mayor consumidor e importador de petróleo es la USA […]

Rosendo Díaz Bendaña

De la guerra contra Irak se culpó a Estados Unidos porque deseaba controlar el petróleo, sin informar que los que se habían “remendado” con la primera guerra del Golfo habían sido Alemania, Francia y Rusia, principalmente.

Ahora no se ha informado que el mayor consumidor e importador de petróleo es la USA y al que más perjudica el alza de precios. Ni se dice que la guerrilla de Irak no permite la reactivación de la producción petrolera de ese país que sólo está produciendo el 50 por ciento de su capacidad.

Nadie protesta contra el cártel petrolero de la OPEP a pesar de que el precio alto del petróleo afecta a la economía mundial, principalmente de los países paupérrimos como Nicaragua, y que los grandísimos ingresos que los petroleros reciben pueden financiar el terrorismo internacional sin problema alguno.

Por su parte el Gobierno de Nicaragua se hace el sueco y emite uno que otro gemido de condolencia, mientras se beneficia del alza de los hidrocarburos, ya que el oneroso impuesto que aplica aumenta proporcionalmente con la subida de los precios internacionales.

En fin, a pesar de los grandes perjuicios que el alza inmoderada del precio del petróleo acarrea al país y afecta primordialmente a los más pobres, ningún sindicato, asociaciones populistas, izquierdistas, sector privado, Gobierno, etc. se ha atrevido a pronunciarse y protestar al respecto.

En cambio las torturas infligidas por algunos de los soldados de la coalición en Irak, han escandalizado al mundo entero olvidándose de las atrocidades que cometieron los gobiernos comunistas impuestos en el mundo. Nicaragua fue un ejemplo de las atrocidades del sandinismo que nunca ha sido castigado, más bien fue premiado con indultos y amnistía.

El que se sienta libre de pecado que arroje la primera piedra. Por lo que se aprecia, no habemos pecadores en Nicaragua, sólo santos.

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