Discusión

Freddy Potoy Rosales

MADRID, ESPAÑA.— Lo último que leí sobre un asunto de telecomunicaciones en mi país fue la tercia entre el ente regulador Telcor y la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones (Enitel) por una auditoría que el primero pretendía hacer. Cada una justifica lo suyo.

A juzgar por las experiencias que he conocido aquí entre la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) y la poderosa empresa española Telefónica, mantener la sanidad en el mercado, tanto para los operadores como usuarios, es correcto, siempre y cuando las competencias del ente regulador estén escritas en la norma.

Telefónica es una empresa muy fuerte acostumbrada a feroces batallas en el plano económico, jurídico y político. Todos los días está en la mira de la CMT y de otros operadores que siempre quieren hacer uso de los derechos consignados en la normativa de telecomunicaciones. Esto no sólo lo he leído, sino escuchado de viva voz de consejeros de la CMT como Luis Bermúdez Odriozola y Gloria Calvo, y de Pedro de Carvajal González, importante funcionario de Telefónica, en maratónicas, pero exquisitas disertaciones de ellos que abundaban en detalles, procedimientos y la forma en que sortean los problemas en la vida real de este negocio.

Así que un ente regulador tiene que cumplir con sus funciones y los operadores deben transcurrir dentro de los límites de la norma. Telefónica u otro operador nunca alegan que una resolución de la CMT se tomó por “asuntos políticos” y no por razones legales o tecnológicas que incumben a los operadores para brindar mejores servicios.

En España el proyecto Imagenio de Telefónica ofrece contenidos a la carta, 15 canales de audio, 22 canales de televisión y ADSL hasta 256 kbps; también se debate sobre mejorar ADSL, se está probando el UMTS en Madrid y Barcelona, la Asociación de Internautas realiza estudios sobre la velocidad de acceso a Internet a través de los diferentes operadores nacionales, tanto por medio de ADSL como de la red telefónica convencional. Comunicarse por telefonía convencional no es un problema, eso es historia. Ahora, las luchas son otras: modernizar la arquitectura de redes de telecomunicaciones mediante limpieza tecnológica o la “canibalización” del mercado de los celulares sobre los convencionales, portabilidad numérica, interoperabilidad, interconexión, etc. Éstas son las verdaderas discusiones en países que apuntan al desarrollo.

Las telecomunicaciones también deben ir acompañadas de competencias y facultades normativas en un ente que supervise y regule el comportamiento de los operadores en los mercados, y que garantice los derechos de los usuarios.

Por otro lado, aunque existe el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt) y Telcor, no aprecio que el Gobierno de Nicaragua tenga una política de impulso, fortalecimiento y desarrollo de las telecomunicaciones y las tecnologías, dos mundos muy distintos pero íntimamente vinculados. Las empresas privadas que ofrecen telecomunicaciones y tecnologías, también deben apuntarse en esta dirección, pero claro, si no hay un incentivo del Gobierno, el asunto es muy difícil. Y cuando hablo de incentivo no es que el Gobierno regale todo a los empresarios, sino que defina políticas y proyectos integrales de desarrollo de telecomunicaciones y tecnología, modernice la normativa existente, diseñe, promueva y presente ante organismos internacionales proyectos que impliquen un avance, de lo contrario, el gran perdedor será el usuario final.

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