Oscar Flores
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Intransigencia en el 6 por ciento
Oscar Flores
Sin dudas que ha habido mucha intransigencia por ambas partes con el asunto del seis por ciento para la universidad. Por un lado, el Gobierno no acata lo que desafortunadamente es constitucional y por otra parte el CNU lucha por algo injusto y exige algo irreal, dada la situación de pobreza del país. ¿Por qué no hay conciencia académica? Porque no hay conciencia para ser productivos con los recursos del Estado.
En Nicaragua no hay estrategias de educación superior. Se produce cantidad de profesionales sin importar la calidad de ellos, lo cual es muy congruente con el nicaragüense común que culturalmente quiere ser alguien, que se diga que es un graduado universitario sin tener el objetivo de la aplicabilidad para lo que estudió. Y esto al Estado le cuesta mucho. Pero paradójicamente Nicaragua necesita invertir en educación para salir del estancamiento, y esto es conflictivo porque se invierte más que lo necesario pero no se saca provecho. En un país donde el desempleo es altísimo se tiene que reorientar los recursos e instrumentos académicos a fin de hacerlos más prácticos y realistas. Conozco, por ejemplo, el caso de siete profesionales que se graduaron hace 3 ó 5 años ( tres abogados, dos administradores, y dos contadores) que porque no pudieron encontrar trabajo en Nicaragua tuvieron que abandonarla y ahora laboran como obreros en Estados Unidos. Y como estos casos se pueden contar miles. Esto es una realidad que el CNU no quiere ver y más bien instiga para mantener su status burocrático.
El córdoba que se invierte en educación debe tener su retorno. Una forma de hacerlo es la financiación individual, dependiendo de su situación financiera y capacidad académica. Por supuesto esto no es fácil porque lo actual está instituido y porque el CNU es una gran estructura que se resistirá a cambiar. Pero doy esta idea pensando en utilizar eficientemente los escasos recursos financieros de Nicaragua. Quiero poner mi ejemplo personal: acá, en Toronto, yo estudié en el college (digamos universidad) y el Gobierno me otorgó un préstamo con muy bajo interés por cada semestre que estudié, y firmé un contrato que debía pagar un año después de graduado. Tal préstamo lo pagué hace años. La institución académica analizó mis perspectivas y capacidades así como también fue un proveedor de servicios que debieron ser pagados con su debida rentabilidad controlada por el Gobierno. Y éste cumplió su fin financiándome los servicios académicos adquiridos.
¿Será difícil esto en Nicaragua? Indudablemente que no, si se piensa en términos de productividad social y económica. Las universidades en Nicaragua deben cambiar sus formas y filosofía de operar. Como organizaciones deben ser productivas y enseñar a ser productivo al estudiante. Deben proyectarse ante los nicaragüenses como motivadores y revolucionadores del desarrollo social y económico. ¿Quién más podría serlo?
Yo tambien fui un estudiante de la UNAN a finales de los setenta y vi y sentí la injerencia del FSLN en todas las estructuras universitarias. Esta organización siempre ha tenido a los centros universitarios como instrumentos de agitación política. No es casual que ellos son los primeros en apoyar la aplicación del seis por ciento aún cuando nunca dieron ni el tres por ciento cuando estuvieron en el poder. Por eso me pregunto: ¿hay buena fe de los rectores en la intransigencia de hacer cumplir lo que está constituido? ¿Si el FSLN estuviera en el poder fuesen ellos tan exigentes como han mostrado ser? Lo dudo. Me imagino que a lo interno de la universidades, y como es autónoma, existe el ambiente empresarial sandinista de la época de lo ochenta. Yo también fui testigo de esa forma ineficaz de trabajar.
Por otro lado, el Gobierno ha sido incapaz de solucionar este problema en términos políticos. No hay visión política. Se debió haber trabajado buscando consenso a fin de modificar y solucionar de una vez por todas lo que dice la Constitución. Porque en tanto la asignación del seis por ciento esté tipificada en la Constitución, es obligatorio cumplirse en un Estado de Derecho.
Yo soy nicaragüense y me siento orgulloso decirlo, pero debo decir que Nicaragua está atrapada por un grupo de políticos inconscientes, a quienes lo menos que les interesa es el desarrollo social y económico del país. Yo se que la educación es primordial para salir del atolladero, pero en tanto no haya visión, integridad y honestidad en implementar políticas en lo que es justo para la población, nunca saldremos adelante. Seguiremos siempre acaudillados y Nicaragua sufriendo quién sabe por cuánto tiempo.
El autor es nicaragüense, residente en Toronto, Canadá.