Violencia estudiantilsin sentido

Alvin Alaniz González

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Violencia estudiantilsin sentido


Alvin Alaniz González




Sin duda que el reclamo universitario es un derecho establecido en la Constitución Política, mas el medio de reclamo es equivocado.

Las acciones vandálicas con daño a la propiedad pública y privada son dignas de condena y repudio. Es la manipulación de que son objeto los estudiantes por las autoridades del Consejo Nacional de Universidades (CNU) y de los “dirigente estudiantiles”, en su mayoría militantes del FSLN, quienes no rinden cuentas del dinero del pueblo que año con año se les entrega, amparados en la Ley de Autonomía Universitaria. Es más, si se hiciera un análisis de la forma en que es invertido este dinero nos daríamos cuenta que un porcentaje muy pequeño se destina para becas, correspondiendo el mayor monto a gastos administrativos.

Ya es tiempo que las autoridades del Poder Ejecutivo y del Legislativo elaboren una ley que regule el seis por ciento para las universidades, que deben ser órganos formadores y reformadores de la sociedad y cumplir con su papel graduando a personas con calidad profesional y ética, no los remedos de estudiantes que vemos en las protestas, quienes incurren en actos violentos exponiendo a personas al peligro, dañando la propiedad, coartando el derecho a la libre circulación de todos los ciudadanos y hasta incurriendo en actos delincuenciales que culminaron con la muerte de un humilde policía, padre de familia, lo cual constituye un homicidio. ¿Este tipo de profesional es el que los señores del CNU quieren graduar?

Nicaragua necesita profesionales conscientes, honestos, capaces, que sepan hacer y, más importante aún, que sepan ser. Que no se presten a ser títeres de sus autoridades que desde sus escritorios donde fueron puestos estratégicamente por el sandinismo tras la primera derrota electoral que les propinara el pueblo, defienden sus salarios y prebendas no el quehacer universitario y menos la beca de los estudiantes.

Es lamentable ver la degradación en que han caído nuestras casas de estudios superiores, en manos de los agentes del FSLN, las cuales sirven hasta de fábricas de morteros utilizados para agredir a los agentes del orden público, quienes tratan de cumplir con su compromiso social de garantizar la seguridad de la población que incluye, claro está, el derecho a transitar por la ciudad.

No se puede negar que todos y cada uno de nosotros tenemos derecho de expresarnos libremente y demandar reivindicaciones, mas siempre respetando el derecho de los demás, haciéndolo de manera pacífica, cívica y en orden. No es destruyendo la infraestructura vial, la publicidad que insta a respetar los derechos de los niños, niñas y adolescentes, agrediendo a los hermanos policías y obstaculizando el libre tránsito, que se va a lograr atención a las demandas del sector universitario.

El Gobierno ha sido claro ante este tema, ha planteado alternativas que irresponsablemente, sin el más mínimo sentir patrio, los señores del CNU han desestimado.

No se dispone del dinero para cubrir con esta demanda, dinero que se recauda de los impuestos directos e indirectos, por lo que es otra muestra de irresponsabilidad por parte de los dirigente de esta protesta el estar haciendo manifestaciones en zonas comerciales, generando pérdidas considerables a nuestra economía y por ende haciendo cada vez menos probable la obtención de recursos.

Es lamentable que la joven democracia de Nicaragua se vea cada vez más amenazada por actitudes vandálicas de sus malos hijos, demostrando que es más fácil soportar el peso de la tiranía que mantener el equilibrio de la libertad.

El autor es médico y cirujano.

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