Algunas recomendaciones sobre la restauración

Roberto Sánchez Ramírez*[email protected] En ningún documento aparecen fallos importantes de subsuelo, desplomes importantes, ni fracasos de cimentación, por lo que, en principio, el edificio parece rehabilitable a costo razonable, cosa en la que coinciden varios de los informes consultados. La estructura de la cubierta no tiene mayor trascendencia, ya que no parece haber funcionado como […]

Roberto Sánchez Ramírez*[email protected]

En ningún documento aparecen fallos importantes de subsuelo, desplomes importantes, ni fracasos de cimentación, por lo que, en principio, el edificio parece rehabilitable a costo razonable, cosa en la que coinciden varios de los informes consultados.

La estructura de la cubierta no tiene mayor trascendencia, ya que no parece haber funcionado como estructura del edificio, que se ha comportado como una estructura perimetral o un vacío central. Puede moverse o reutilizarse, según sea su estado y el criterio de diseño del espacio a conseguir con la rehabilitación.

Las piezas que estén sueltas, para lo que hace falta una investigación con andamios o en el extremo de grúas con brazo móvil deben removerse y reponerse.

Los paños, dinteles, arcos, etc., agrietados, pueden reponerse o repasarse, siempre que, antes de ello, se investigue la situación de la estructura interior, y se repongan sus características resistentes y de ductilidad, o se prescinda de ellas, pero en todo caso se proteja de la oxidación. Debido al carácter de postizo de todos estos elementos, tampoco hay la necesidad de enfatizar y remarcar esas grietas como daños definitivos para la historia del monumento.

Además, resulta importante para que el siguiente sismo no se pueda cebar en puntos frágiles, ocasionando el fracaso intempestivo o brusco en cascada de otros paños, que se repongan de modo uniforme la rigidez que aportan las fábricas, retacando y colmatando eficazmente las oquedades y desaparición de materiales, procurando la mayor homogeneidad y simetría posibles.

No parece, inicialmente, que sea necesario aportar mayor rigidez que la que ya dan las fábricas actuales, a las que difícilmente se puede suplir con añadidos de paneles de hormigón, que además necesitarán destrozar los parámetros actuales, y que no podrían dar la uniformidad y simetría citadas.

Hay que comprobar que las fisuras longitudinales que presentan algunas – falsas – pilastras no se deben a reventamiento por oxidación del pilar anterior. Si ese es el caso, hay primero que sanear el pilar metálico, y luego reponer la pilastra con su molduración.

Respecto a las torres, sobre todo la derecha, no es fácil pronunciarse sobre la solución sin una inspección detallada, y el establecimiento de cómo está construida y revestida, así como de las dimensiones de la estructura que la soporta, pero, salvo que la intervención sea más profunda, no parece necesitar criterios adicionales, salvo la discusión de si resulta arquitectónicamente acertada la decisión de reconstruir el estilo, fundiendo piezas a imitación de las originales.

Se ignora el estado de conservación y oxidación de las losas de cubierta, que pueden exigir su reparación o sustitución, y en cualquier caso impermeabilización, así como reposición de los elementos de evacuación de aguas pluviales.

Estos criterios son provisionales, debiendo ser confirmados y ampliados tras una inspección, reflejo de lesiones en croquis o planos levantados al efecto, así como de calas en los puntos críticos, para lo que sería deseable contar con la documentación original de la estructura metálica.

* Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

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