¿Una conspiración cubana?

Luis Rivas [email protected]

A simple vista pareciera que las interminables protestas agresivas, presiones políticas y amenazas al Gobierno que preside el ingeniero Enrique Bolaños, obedecen a una actitud del Frente Sandinista (FSLN) para recuperar espacios políticos perdidos.

He observado que a la par de las amenazas, los improperios obsoletos emitidos desde Cuba y las presiones ejercidas sobre la Asamblea Nacional, se van sucediendo protestas tras protestas, unas pacíficas otras violentas, dando la impresión de una carrera interminable con relevo; terminando una y comenzando otra y a veces sin terminar se tiene la otra montada.

Los maestros, el Frente Nacional de los Trabajadores con su salario mínimo, los bananeros, los cañeros, los reclamantes de tierras, el 6 por ciento, etc., lo que falta, son la muestra de una intención evidente de desestabilizar el país.

Acompañadas a estas acciones, el máximo dirigente del FSLN, su secretario general, procura con gran publicidad encuentros con el Presidente de la República y el cardenal Miguel Obando y Bravo, argumentando el más ridículo de los pretextos; sin descartar que de pronto se lo vea promoviendo reuniones con el Cosep, con partidos políticos o la sociedad civil. Estos acercamientos pretenden confundir a la ciudadanía de las verdaderas intenciones de la cúpula del FSLN.

Al mismo tiempo Shafik Handal, secretario general y fundador del Frente Farabundo Martí (FMLN) de El Salvador, ideológicamente afín al FSLN y obediente discípulo del dictador cubano, al regresar de Cuba al mismo tiempo que el comandante Daniel Ortega, le anunció al Presidente electo de ese país Tony Saca que emprendería una resistencia sin tregua contra su Gobierno y que espere acciones tendientes a sabotearlo. Y eso que el señor Saca toma posesión de la Presidencia hasta mañana, primero de junio.

Hay que esperar a ver qué va a pasar en Honduras o Guatemala, o que otras barbaridades hará Hugo Chávez en Venezuela. Yo dije en un artículo anterior que hay que abrir los ojos a tiempo, porque todo eso no obedece más que a una programada conspiración para desestabilizar por lo menos la región centroamericana; conspiración que fue planificada en Cuba, a manera de respuesta por las medidas tomadas por la administración norteamericana para preparar el terreno a la muerte del dictador cubano, o acelerar su caída.

Esta conspiración diseñada por Castro y sus agentes centroamericanos, es la respuesta a lo que Cuba llama “agresión del imperialismo norteamericano”, y a la cual Fidel Castro no va a responder sólo con discursos altisonantes y manifestaciones monstruosas.

Las acciones contra la democracia de Shafik Handal y Daniel Ortega van a ser muy parecidas en sus métodos, pero con una diferencia, y es que al primero no le importa guardar las apariencias porque acaba de perder las elecciones, mientras que al segundo sí le interesa guardarlas debido a que tiene a sólo cinco meses las elecciones municipales y luego a dos años las presidenciales. Por eso, Ortega a la par de las acciones violentas realiza otras aparentemente dialogantes.

Con todo respeto para ellos, me parece que tanto el señor Presidente de la República como Su Eminencia el cardenal Obando, han caído en la trampa, sirviendo a los propósitos de Ortega de cubrir con el mejor de los mantos el plan desestabilizador organizado en Cuba entre Fidel Castro y sus alumnos.

Esto podría ser el comienzo de una movilización general de los partidos y organizaciones pro-castristas en Latinoamérica, pero con gran énfasis en Centroamérica donde existen dos partidos políticos capaces de poner en jaque a sus gobiernos respectivos. De esa manera quisieran desbaratar los planes de desarrollo que parece serán exitosos a mediano plazo, prosperidad a la cual le tiemblan estos partidos extremistas.

Si se quiere enfrentar con éxito esta conspiración dirigida a sabotear los logros de la democracia, es urgente y prioritario iniciar acercamientos tendientes a la unificación de los sectores que tenemos fe en nuestro sistema, comenzando por recomponer lo recientemente descompuesto y que llevó al poder al ingeniero Enrique Bolaños.

El Presidente de la República necesita un partido fuerte con mayoría en la Asamblea Nacional, y ser también reforzado por otros partidos y organizaciones que tengan la voluntad de enfrentar esta conspiración antidemocrática y así promover el bienestar del pueblo nicaraguense.

El autor es político socialdemócrata.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí