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Los factores finlandeses
Hoy llega al país la señora Tarja Halonen, Presidenta de Finlandia (Suomi, en idioma finlandés), un país al que no sólo hay que verlo como uno de los tantos proveedores de ayuda externa a Nicaragua, sino como un ejemplo a seguir aunque parezca o sea imposible igualar y mucho menos superar.
Al respecto, algunos observadores extranjeros de Nicaragua, aparte de atribuirle generosamente muchas virtudes a los nicaragüenses les señalan algunos defectos importantes, entre ellos el de la tendencia a compararse con lo peor y muy raramente con lo mejor. “Peor están en Haití”, se suele decir en Nicaragua cuando se habla, en relación con otros países, del atraso y la extrema pobreza, de la falta de responsabilidad laboral, del irrespeto a la ley, la corrupción y la mezquindad de la clase política.
Pero eso es conformismo. En realidad, lo que hace falta para levantar la autoestimación nacional es compararse con países que están delante de Nicaragua, y que habiendo sido también pobres y atrasados son ahora desarrollados y prósperos. Como Finlandia, a propósito de la visita oficial a Nicaragua de la presidenta Tarja Halonen.
Xiomara Chamorro, editora de la sección de Política de LA PRENSA, en un reportaje sobre Finlandia que escribió después de visitar recientemente ese país y que fue publicado el domingo pasado (23 de mayo) bajo la rúbrica de Enfoque, subrayó cinco factores que a su juicio hacen la diferencia entre finlandeses y nicaragüenses: 1) respeto a la ley; 2) honestidad y publicidad de la administración pública; 3) altos niveles de educación; 4) transparencia de la economía y la administración de los impuestos; y 5) libertad y responsabilidad de prensa e incorruptibilidad de los medios de comunicación.
Territorialmente Finlandia es más del doble que Nicaragua (tiene 338,000 kilómetros cuadrados), pero una buena parte de su territorio está ocupada por 55 mil lagos y 6,500 islas, de las cuales sólo unas 80 están habitadas. Menos del 10 por ciento de la tierra finlandesa es cultivable y su principal recurso natural y producto nacional es la madera, ya que los espesos bosques ocupan las tres quintas partes del país. Sólo en población es que hay equivalencia física entre Nicaragua y Finlandia, con sus 5.2 millones de habitantes; y también en los colores de la bandera nacional, pues la de Finlandia, como la de Nicaragua, es azuliblanco: una cruz azul sobre un fondo blanco, que representa el azul de los lagos y la blancura de la nieve.
Por otro lado Finlandia es el país más transparente y uno de los más prósperos del mundo, en tanto que Nicaragua está entre los más enfermos de corrupción y pobreza en todo el planeta. Sin embargo, nada de todo lo bueno y admirable que tienen los finlandeses les cayó del cielo y no siempre Finlandia fue lo que es ahora. Apenas hace 86 años que ese país fue arruinado por una sangrienta guerra civil entre revolucionarios y contrarrevolucionarios. Finlandia no había terminado de reconstruirse cuando fue arrojado a una devastadora guerra con la URSS —la Guerra de Invierno, de noviembre de 1939 a marzo de 1940—, después de que Stalin pactó con Hitler y quiso anexar Finlandia a Rusia con el pretexto de que había sido parte del imperio zarista de 1809 hasta 1917, cuando proclamó la independencia nacional.
Y más recientemente, hace apenas 14 años, Finlandia fue terriblemente impactada en su economía por el derrumbamiento de la Unión Soviética, que era el principal mercado de sus exportaciones tradicionales. Pero Finlandia pudo remontar todas esas graves dificultades gracias a la aplicación de un riguroso programa de ajuste estructural, y sobre todo por la madurez política, la disciplina laboral y el talento de los finlandeses, que han sabido enfrentar las condiciones más adversas y superarlas a base de voluntad y disciplina laboral, respeto a la legalidad, tolerancia democrática y una cultura de transparencia convertida en parte de su ser y en su principal patrimonio nacional intangible.
De manera que si a algún país Nicaragua debería imitar es a Finlandia. ¿O será que es imposible comenzar a respetar la ley, tener una administración pública honesta, mejorar sustancialmente la educación, administrar racionalmente los impuestos y tener una prensa libre, responsable e incorruptible?