El director del CIRA, Salvador Montenegro, considera que la muerte de las Tilapias, en el mismo proyecto, puede producirse por el pequeño espacio entre pez y pez, por la poca disponibilidad de oxígeno.

Isleños piden intervenir a alcaldes en caso tilapias

Noelia Sánchez Ricarte/Corresponsal RIVAS.- Pobladores de las comunidades de San Ramón, Mérida, El Guineo, La Tijereta, Tichaná y otras, ubicadas sobre la costa del Lago Cocibolca, solicitaron a las autoridades municipales de Ometepe una intervención “seria e inmediata” ante proyecto de cultivo de tilapias, ubicado en el lago, en San Ramón, por considerar que está […]

Noelia Sánchez Ricarte/Corresponsal

RIVAS.- Pobladores de las comunidades de San Ramón, Mérida, El Guineo, La Tijereta, Tichaná y otras, ubicadas sobre la costa del Lago Cocibolca, solicitaron a las autoridades municipales de Ometepe una intervención “seria e inmediata” ante proyecto de cultivo de tilapias, ubicado en el lago, en San Ramón, por considerar que está comenzando a provocar serios trastornos en ese cuerpo de agua natural.

Salvador Montenegro, director del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos (CIRA), de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), visitó el pasado lunes, la zona de San Ramón en compañía de miembros de la Asociación de Municipios del Gran Lago (Amugran) y de los alcaldes de la zona de Ometepe para corroborar las denuncias hechas por los pobladores ometepinos.

Los lugareños denunciaron que el cultivo de tilapias en la zona “ya presenta perjuicios y efectos desagradables” como malos olores en las aguas, escasez en la pesca, peces muertos, suciedad del lago (por la comida que echan a las tilapias), entre otros trastornos.

Don Francisco Valle, poblador de esa zona, comentó que él mismo ha visto tilapias muertas (del mismo proyecto) donde la gente utiliza el agua para beber. “Estos peces muertos los sacan de las jaulas y los botan en el mismo lago, más allá de donde está su proyecto”, apuntó.

CONSECUENCIAS ANUNCIADAS

Montenegro indicó que esas consecuencias ya habían sido anunciadas desde que se conoció de la instalación de este proyecto y aunque hicieron las observaciones a tiempo, el Gobierno puso oídos sordos.

El funcionario estima que tres millones de kilogramos de peces (durante el tiempo de producción que dura nueve meses), “significan una cantidad igual en materia fecal que se tiene que descomponer. Esta enorme concentración se traslada al ambiente y ese material tiene que ser arrastrado a alguna parte, que es precisamente el sitio donde se necesita consumir el agua”, indicó.

Destacó que el alimento que no es consumido por estos animales, representa también una cantidad importante de peligro para el cuerpo de agua.

“Es una actividad lícita (la crianza de tilapias), importante desde el punto de vista económico y con un contenido social indudable si se hace de acuerdo con la tecnología que permita realizarlo de forma sostenida y con un mínimo impacto al ambiente, sin embargo, el caso que nos ocupa es de un riesgo incalculable porque si bien es cierto que tener jaulas flotantes permite tener altísimos números de estos animales, también este hacinamiento de peces produce un impacto ambiental extremo sobre el ambiente”, indicó Montenegro.

INFORME CONTRADICTORIO

A petición del alcalde del municipio de Altagracia, Alcides Flores, el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), emitió recientemente sus resoluciones en base a análisis hechos en ese proyecto y concluye que no hay contaminación.

Sin embargo, tanto el alcalde Flores como el mismo director del CIRA, Salvador Montenegro, consideran que hay una serie de inconsistencias en el informe conclusivo que demuestran lo contrario, es decir, que sí hay peligro de contaminación.

“El Marena dice que no existe ningún peligro sobre el Cocibolca, sin embargo el informe contradice la interpretación que están dando porque se dice que en el lugar hay niveles de amonio muy altos, que es una sustancia que está presente en la orina, y disuelta en el agua es sumamente tóxica”, indicó Montenegro.

Señaló que el conclusivo del Marena dice “que hay presencia de gusanos que viven en el fondo a una cantidad de 15 mil por metros cuadrados, y éstos únicamente viven en sitio donde los organismos naturales ya se han muerto”.

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