Felipe Salgado Blandón*
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Bluefields y sus leyendas culturales
Felipe Salgado Blandón*
Recuerdo hace pocos años la llegada del primero de mayo. En todos los barrios de la ciudad se promovía la inauguración del festival del Palo de Mayo: grupos danzando alrededor de un árbol con variedades de frutas, que simbolizan la fertilidad en nuestras tierras, mujeres vestidas con faldas largas adornadas con flores en todos los colores, una danza de competencia en donde se respeta el ritmo de la música compuesta por nativos de la Costa que expresaban en ella sus formas, sus culturas y tradiciones, el humo del fogón revelando el sabor del rondón, del pescado seco, del wabul y todos esos platillos. Y por qué no recordar al Grupo Zinica, toda una verdadera tradición cultural.
Cuando observo por las calles de la ciudad publicidad y propaganda para festejar una fecha tan especial, con imitaciones vanidosas y comedias modernas de grandes artistas internacionales que no coinciden con lo que deberían ser nuestras festividades, quedo compungido con el actuar de personas encargadas de promover y conservar nuestras culturas y tradiciones que nos hacen diferentes del resto del país. Señores que se afanan y se esmeran tratando de adoctrinarnos nuevas y fantasiosas culturas contrarias a una verdadera celebración del Palo de Mayo.
Entonces llega la hora oportuna para hacer la pregunta: ¿dónde están nuestras tradiciones culturales que podemos ofrecer a los visitantes o turistas que llegan esperando encontrar una manifestación artística y lo mejor de nuestras diversidad cultural?
Durante el mes de mayo se recibe en Bluefields la visita de turistas nacionales y extranjeros, y con este tipo de celebraciones aisladas a una fecha significativa para la historia de la Costa Atlántica, nos ganamos sin derecho a reclamar el abandono del que también ya nos acostumbramos; pasamos de ser los actores de una tradición cultural codiciada a lo que puede ser en poco tiempo una leyenda.
En estos días tan visitados y tan importantes para atraer muchos turistas y la posibilidad de nuevos inversionistas, deberíamos iniciar promoviendo la variedad de comidas costeñas y deliciosos platillos de rondón, muy pocos conocidos en el territorio nacional. Formemos un centro histórico con un expositor que relate la verdadera historia de Bluefields. Organicemos a partir de mañana grupos de danzas. Incentivemos a nuestros artistas a que canten la canción Bahía de Bluefields. Promovamos y festejemos el verdadero significado del Palo de Mayo. Hagamos realidad la popular frase: “Si Nicaragua es tierra de poetas, Bluefields es tierra de músicos, cantantes y danzantes”.
Conservemos íntegramente la historia de nuestros personajes populares. Olvidemos por un momento las noticias de corrupción, las lamentables tragedias que nos han ocurrido como pueblo costeño, distanciemos nuestra tristeza y dolor de una pesadilla que puede llegar a su final y luchemos unidos en contra de todos los males que están avasallando el corazón de los costeños. Conservemos la originalidad y hagamos realidad el sueño de nuestros ancestros. No tratemos de imitar culturas que no existen. Comencemos por cosechar en la juventud el entusiasmo y el interés por construir una ciudad digna y diferenciada con mucho orgullo costeño.
Que cuando se dance al ritmo del Palo de Mayo bajo el estruendo de la lluvia, podamos volver a recibir el espíritu de ser una ciudad multicultural.
* El autor es costeño, estudiante universitario