La imperiosa necesidad del cambio

Mauricio Mendieta Herdocia

Tanto el orteguismo como el arnoldismo con su camarilla de incondicionales, no solamente han sido incapaces de sacar a Nicaragua del atraso y la miseria, sino que desde hace ya varios años han venido actuando como factores permanentes de estancamiento e inestabilidad política, social y económica, generando un verdadero clima de incertidumbre hacia el futuro.

La democracia y el funcionamiento institucional de los poderes se encuentran entrabados en la terrible realidad de un gobierno prisionero, por el dominio político e institucional de los dos partidos, FSLN y PLC. El liderazgo caudillista los tiene atrapados en una especie de dictaduras internas, de tal manera, que no puede la democracia avanzar con un bipartidismo que impide con sus pactos y componendas permanentes, la sana competencia y la renovación de liderazgos a lo interno de sus organizaciones. Ambos sujetos junto con sus incondicionales se han dedicado de manera sistemática a buscar el poder por mantener únicamente el control del mismo, en beneficio de sus propios intereses personales, políticos y económicos.

Cómo pueden estos dos partidos ser baluartes del necesario avance y consolidación de una democracia, que como una joven de 14 años necesita liberar esas cadenas que la mantienen aprisionada para hacerse adulta y funcionar a plenitud para atender un fin mayor, como es, satisfacer las imperiosas necesidades de una mayoría de hermanos nicaragüenses que con paciencia han esperado por largos años días mejores, para elevar su calidad de vida y lograr más y mejores oportunidades para su desarrollo personal.

No se debe seguir con la miopía del bipartidismo, hay que aprender de la historia tanto nacional como de otros países amigos. En Venezuela, producto del bipartidismo cincuentenario e irresoluto surgió como un engendro anti-estatus Hugo Chávez. El pueblo lo utilizó para liberarse de ese bipartidismo (Acción Democrática y COPEI ) que ya no producía los cambios necesarios para satisfacer las crecientes necesidades insatisfechas de un pueblo, y que bajo la confusión populista escogió en democracia a un militar golpista, que ha ido instalando una dictadura disfrazada de democracia, destruyendo las bases de un país que era rico, próspero y que se durmió creyendo que la democracia era para siempre, pero que no la supo cuidar y oxigenar a tiempo con el cambio necesario.

Desde esta perspectiva y por la falta de un cambio y democracia a lo interno de estos dos partidos, en Nicaragua se debe gestar una nueva alternativa verdaderamente democrática. Hay que rescatar el sentido de una democracia que dé respuestas a lo que la gran mayoría de este pueblo ha estado esperando.

Debe aparecer, y todos los interesados en una patria mejor debemos ayudar a conformar y estructurar una alternativa genuinamente democrática, honesta, distinta, transparente y sincera, con voluntad de trabajo por el pueblo y en verdadera comunión participativa. El orteguismo y el arnoldismo han dejado de ser opción de renovación y avance en este país. Tuvieron su oportunidad y fallaron. Y fallaron porque ambos confundieron las prioridades, trabajaron para sus propios intereses y se olvidaron del pueblo. Prefirieron enriquecerse a la sombra del poder en vez de darle la mano al pueblo para sacarlo de la pobreza y el estancamiento.

El cambio es una necesidad nacional impostergable para que no surjan espejismos que hipnoticen al pueblo en su sed de respuestas, y correr el riesgo de amanecer de nuevo en una larga y oscura pesadilla. La democracia en Nicaragua es joven y hay que madurarla. Para lograrlo y no perderla es importante la participación de gente capaz y honesta. Decía un ilustre pensador que “es un delito renunciar a ser útil a la patria y a los necesitados, y una cobardía ceder el paso a los indignos”.

El autor es médico
[email protected]

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí