La Cuenta del Reto del Milenio

Roberto Ferrey

Nicaragua acaba de ser declarada beneficiaria del programa del Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica denominado la Cuenta del Reto del Milenio (CRM). Ello abre toda una gama de oportunidades pero implica el reto de cumplir una serie de condiciones.

El programa Cuenta del Reto del Milenio fue anunciado por el presidente George W. Bush durante la Cumbre celebrada en Monterrey, México en marzo del 2002. En su discurso el presidente Bush expresó que este programa pretendía otorgar más ayuda a aquellos países que viviesen conforme tres criterios fundamentales: un gobierno justo, mayor inversión en la gente e impulso a las libertades económicas.

Al respecto el presidente Bush expresó:

i) “Gobernar en forma justa es una condición necesaria para el desarrollo. Por ello la Cuenta del Reto del Milenio recompensará a aquellos países que erradiquen la corrupción, respeten los derechos humanos y se adhieran al imperio de la ley”.

ii) “Los ciudadanos que gozan de salud y reciben una buena educación son agentes activos del desarrollo. Por ello la Cuenta del Reto del Milenio recompensará a aquellos países que inviertan en mejores servicios de salud, en mejoras a la educación y en amplias campañas de vacunación”.

iii) “Las políticas económicas sanas liberan la creatividad y el espíritu emprendedor necesarios para el desarrollo. Por ello la Cuenta del Reto del Milenio recompensará a aquellos países que evidencien mercados abiertos y políticas presupuestarias sostenibles; países donde la gente común puede iniciar y manejar su propio negocio sin tener que recorrer los laberintos de la burocracia y el pago de sobornos”.

Para el manejo de este programa se creó una Corporación Gubernamental presidida por el Secretario de Estado Norteamericano, en el presente el señor Colin L. Powell. La Corporación, que algunos analistas consideran podría hacer desaparecer a la actual USAID, otorgaría —en el marco del cumplimento de los criterios referidos— donaciones a los gobiernos beneficiarios, y también a ONG y organizaciones privadas, que deberán usar tales fondos para “fomentar el ejercicio de un buen gobierno; favorecer las reformas económicas y los esfuerzos contra la corrupción; crear capacidades para el comercio y la inversión; aumentar la productividad agrícola; y promover la salud y la educación”.

La inserción de Nicaragua en este programa es una clara demostración de confianza y apoyo al Gobierno del presidente Enrique Bolaños. Pero es también un reto. Reto que conlleva el incrementar ciertos esfuerzos y el iniciar determinadas políticas que permitan al país el ir cumpliendo con los criterios y condiciones que la CRM demanda.

A como expresa la señora Paula Dobriansky, Subsecretaria de Estado para Asuntos Mundiales del Gobierno norteamericano, existen criterios fundamentales que guían el ejercicio de un buen gobierno. Entre ellos: “Un sistema judicial independiente, al cual los ciudadanos puedan recurrir para su protección y para la reparación de agravios por el gobierno. El imperio de la ley es asimismo la base para la creación de empresas y para el establecimiento de mercados de capital que apuntalen el desarrollo económico”; un esfuerzo sistemático para “liberarse del cohecho y del soborno.

La corrupción perjudica el desarrollo y las reformas económicas e impide la atracción de inversiones extranjeras. La mejor forma de luchar contra la corrupción es la apertura y transparencia en el gobierno”; y se deben “dedicar recursos a la atención de salud, a la educación y a combatir la pobreza. Crear un clima económico en el que la gente encuentre oportunidades de empleo y proteger a los ciudadanos contra delitos violentos, especialmente el tráfico de personas”.

Otros criterios podemos darlos por cumplidos por Nicaragua, tales como: elecciones libres y, más o menos, justas; y la libertad de expresión y prensa.

El ser parte ya de la Cuenta del Reto del Milenio no debe retrasar las reformas que requiere Nicaragua, por el contrario debe acelerarlas, no sólo para cumplir con las condiciones del programa CRM sino que, por sobre todo, para hacer realidad el mejoramiento sustancial de las condiciones de vida de la gran mayoría de nuestra población.

El autor es rector de la Universidad Santo Tomás de Oriente y Mediodía–Granada.

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