Nueva dirección para ayudar a Latinoamérica

Roger Noriega

Hace dos semanas, el presidente George W. Bush anunció a los primeros 16 países elegibles para someter propuestas con el fin de recibir ayuda de Estados Unidos, de conformidad con la Cuenta Reto del Milenio (MCA, por sus siglas en inglés). Apropiadamente denominada, la MCA reta a los países desarrollados y en desarrollo a colaborar para establecer una nueva y esperanzadora estrategia de desarrollo económico, basada en resultados.

La MCA se propone abordar uno de los problemas más exasperantes de nuestra época: cómo apoyar mejoras permanentes de los niveles de vida y reducir la pobreza en el mundo en desarrollo. Lo hará ofreciendo a los países incentivos vigorosos para que adopten políticas que promuevan crecimiento económico y oportunidades para todos los ciudadanos.

De acuerdo con este enfoque, Estados Unidos aumentará la ayuda al desarrollo en mil millones de dólares este año, lo que conducirá, para el 2006, a un aumento anual de 5,000 millones de dólares en los programas de ayuda existente. Para ser elegible para recibir estos nuevos fondos, las naciones deben gobernar con justicia y honradez, sostener el estado de derecho y luchar contra la corrupción. Deben invertir en su pueblo mejorando sus sistemas de atención de salud y sus escuelas. Y deben desatar la energía y la creatividad necesarias para el crecimiento económico, mediante la apertura de sus mercados, la remoción de las barreras que se oponen al espíritu de empresa y la reducción de la burocracia y la regulación excesivas.

Tres países de nuestro propio hemisferio figuraron entre los primeros 16: Nicaragua, Honduras y Bolivia.

Desde que asumió el cargo en enero de 2002, el presidente nicaragüense Enrique Bolaños ha hecho de la lucha contra la corrupción y el estímulo de la economía sus prioridades máximas. Ha dado pasos audaces para hacer responsables de sus actos a los gobiernos pasados y presente, y ha emprendido una serie de difíciles reformas económicas que en enero del 2004 resultaron en que Nicaragua calificara para recibir alivio de la deuda por casi 1,600 millones de dólares.

En Honduras, a pesar de la oposición política, el presidente Ricardo Maduro cabildeó vigorosamente en favor de la aprobación por parte del Congreso de reformas económicas claves. El 14 de abril el Club de París, al hacer notar el compromiso de Honduras con el ajuste económico y la aplicación de su estrategia para el desarrollo y la reducción de la pobreza, concluyó con ese país un nuevo acuerdo de alivio de la deuda.

Desde su transición a la democracia en 1982, las sucesivas administraciones bolivianas han trabajado con empeño para alcanzar la gobernabilidad democrática, la reforma económica y unas políticas antinarcóticas robustas. Desde que asumió su cargo en octubre de 2003, el presidente Carlos Mesa ha seguido políticas económicas sólidas y ha emprendido importantes políticas fiscales que se necesitan para cerrar la brecha en el presupuesto gubernamental. Promueve proyectos de desarrollo alternativo en la región de cultivo de coca del Chapare, y proyectos de comercio e inversión que son necesarios para crear empleos en regiones críticas, tales como la empobrecida y políticamente agitada zona de El Alto.

Nicaragua, Honduras y Bolivia son puntos brillantes en el mundo en desarrollo. Han dado los primeros pasos valientes hacia una mayor independencia y una mayor prosperidad, y mayores esperanzas para los pueblos a los que sirven.

Cuarenta años de políticas para el desarrollo nos han enseñado que el progreso está unido a los gobiernos que apoyan los mercados más libres, las libertades individuales y las instituciones efectivas. El desarrollo sostenible se arraiga también allí donde el buen gobierno se une a un sector privado dinámico, que desata la creatividad humana, fomentando la innovación y mejorando los niveles de vida. Después de todo, los recursos más vitales que posee un país son las destrezas y el espíritu de empresa de sus ciudadanos.

La MCA, por lo tanto, le asigna mayor importancia al buen gobierno y la inversión social. Pero a ningún país seleccionado se le garantiza el financiamiento. Para recibir una donación, las naciones deben preparar propuestas que expliquen cómo atenderán las necesidades de su pueblo y aumentarán el crecimiento económico; propuestas que establezcan metas claras y topes verificables.

También es importante reconocer que éste no es un fin, sino el comienzo del proceso. Incluso si algunos países que trataron de ingresar en la MCA este año, pero que no alcanzaron a cumplir los requisitos, pueden ser elegibles para recibir asistencia para ayudarlos a calificar en el futuro.

La iniciativa de la MCA sólo tendrá éxito si seleccionamos asociados que hayan aplicado políticas que permitan que ocurra el crecimiento. Al requerir esas políticas para calificar para los fondos de la MCA, y seguir los fondos con programas exitosos de desarrollo, la MCA aportará incentivos para aplicar políticas económicas adecuadas, que resulten en crecimiento económico y prosperidad para los países que se sumen a nosotros para enfrentar ese desafío.

El autor es Secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental.

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