En letra pequeña

Fabián Medina

PLEITO PERPETUO

El pleito del seis por ciento parece sencillo de entender: por un lado, una cantidad establecida por ley, y por el otro, un gobierno que se declara imposibilitado para pagar esa cantidad. Hay que recordar que el seis por ciento lo colocó en la Constitución el Frente Sandinista cuando se aprestaba a dejar el poder. O sea, que ese porcentaje no se determinó en base a las posibilidades económicas ni de las necesidades de educación del país. Fue una ley malintencionada. El resultado ha sido una bomba que estalla anualmente con precisión de reloj, porque siempre encuentra a quiénes tienen algo que reclamar y a quién usará todas las artimañas posibles para dar lo que dice no tener.

¿SE PUEDE O NO?

El otro asunto a tomar en cuenta es que nunca, ningún gobierno en la historia de Nicaragua ha entregado el seis por ciento de su presupuesto a las universidades. Si los últimos tres gobiernos que han estado obligados por ley a dar ese dinero no lo ha entregado, no es hora de reconocer que hay “algo” en esa ley. ¿No es suficiente el daño y la sangre derramada para que diputados de toda las tendencias se sienten y evalúen la viabilidad de esa ley, sin entrar en los nocivos cálculos políticos con que se encara el asunto?

CONDENADOS

Lamentablemente, hay a quienes estos pleitos anuales les resultan muy ventajosos. Desde el muchacho que llega con capucha y lanzamorteros en la mano, a jugar rudo aunque no sepa por dónde va la cosa, hasta el político que utiliza las protestas como instrumento para negociar cuotas de poder, pasando por la Policía, que usa estos enfrentamientos periódicos para solicitar más presupuesto. Y así, desde esos intereses, tenemos que acostumbrarnos a vivir con estos pleitos, como si fuese algo inevitable. ¡Qué remedio!

MORTEROS

Ya quedó demostrado lo que siempre sospechamos: los morteros matan. Son armas de fuego, y deben ser tratadas como tales. Los rectores y dirigentes estudiantiles no pueden seguir estimulando o patrocinando su uso, y si lo hacen deben asumir las consecuencias de sus actos.

AUTORIDAD

¿Qué sucedería si los policías usaran morteros para enfrentar a los universitarios? La cantidad de estudiantes lesionados, quemados o muertos sería mayor. Entonces, la capacidad ofensiva de los morteros es mayor que la de las balas de goma o balines que usa la Policía. Y si la autoridad va a estar en desventaja, mejor será cerrar la Policía y decidir por decreto que cada quien haga lo que se le antoje. La sociedad del caos.

CINISMO

Qué mal lució don Telémaco Talavera desmintiendo que en la Universidad Agraria, de la que es rector, se fabriquen morteros, a pesar de que el video que mostró la Policía no deja margen a la duda. Un gesto de valentía hubiese hablado mejor de él. En cambio, una mentira tan evidente y torpe, debería hacernos pensar sobre la calidad de quienes hoy dirigen nuestras universidades.

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