- Madre del policía Róger Rodríguez rogó hasta el último momento por la vida de su descendiente
Elízabeth Romero
El suboficial mayor Róger Rodríguez Gutiérrez, de 29 años, se rindió ayer a la muerte. Fue imposible que sobreviviera a las graves heridas sufridas el lunes, causadas por el estallido de un mortero que impactó contra el lado derecho de su cuerpo, entre el abdomen y la ingle, durante la protesta en Jinotepe efectuada por estudiantes que reclaman el seis por ciento del Presupuesto de la República, para las universidades.
Momentos antes de su deceso, el doctor Armando Núñez del Hospital Carlos Roberto Huembes, había advertido que no existían probabilidades de vida, debido a que el morterazo destruyó arterias vitales.
“Él tiene la arteria que va de la parte baja del abdomen hacia el muslo derecho, destruida por el mortero. Eso provocó sangrado, demasiado… se llevó los nervios, se llevó la arteria, la vena y fue necesario hacer una reconstrucción parcial anoche (lunes), antes de trasladarlo”, explicó el galeno.
Desde las 10:00 p.m. del lunes que el paciente fue trasladado del Hospital Santiago, de Jinotepe, al ‘Carlos Roberto Huembes’, en Managua, los médicos hicieron todo lo posible por salvarle su vida. Se le ha puesto “tanta sangre, que hemos rebasado dos veces el volumen que una persona normal tiene en su cuerpo”, dijo en ese momento el galeno, quien reconoció que debido a ello no coagulaba la sangre del paciente.
Pero además de los dos paros cardíacos sufridos, tenía paralizado uno de sus riñones, había sufrido una lesión cerebral y una lesión vascular.
Núñez prefirió no adelantar sobre las causas específicas de muerte del efectivo y sugirió que el Instituto de Medicina Legal practicara una autopsia.
LLANTO Y DOLOR
La fatal noticia la recibieron los familiares en los pasillos del hospital capitalino, poco antes de las 11:00 a.m. de ayer, cuando se escucharon llantos desgarradores.
Y aunque desde el mismo día de la tragedia fueron advertidos de un posible desenlace fatal en cualquier momento, Martha Rodríguez, hermana de la víctima, manifestó que conservaban la esperanza de que éste pudiera sobrevivir.
“¡Hay Padre, no me quités a mi otro hijo!”, repetía Maura Gutiérrez, madre de la víctima, en medio de un llanto desgarrador, quien a causa del fuerte impacto se desmayó en varias ocasiones. Hace cuatro años a causa de una enfermedad natural, otro hijo suyo pereció en ese mismo centro asistencial.
“Siempre nos dijeron que estaba grave y que el pronóstico era reservado”, dijo otra de las parientes del efectivo, oriundo de Diriamba, Carazo, quien desde hace seis años residía en Managua tras haber contraído nupcias con Yamileth del Socorro Aragón Traña, con quien procreó dos niñas: Walkiria Yamileth y Maura Yamileth Rodríguez Aragón, de uno y tres años respectivamente.
Pero constantemente viajaba entre Jinotepe y Managua, debido a que en la cabecera caraceña se desempeñaba como agente policial.
NUEVE AÑOS DE POLICÍA
Rodríguez ingresó a la Policía Nacional hace nueve años, donde inicialmente se desempeñó como patrullero, en Jinotepe, y después pasó a fungir como jefe de sector en esa delegación.
Los funerales de Rodríguez serán realizados este miércoles en San Gregorio, Diriamba, después de un acto póstumo en el cual la jefatura policial lo ascenderá a subinspector.