Freddy Potoy R.
MADRID, ESPAÑA.– Mientras en Irak las cosas empeoran con el asesinato del presidente iraquí, Izzedin Salim, las Bolsas de Valores experimentan caídas y sube más el petróleo por la danza sangrienta en Bagdad, Madrid se viste de gala para la boda de su Alteza Real, el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y la periodista Letizia Ortiz Rocasolano, el próximo sábado.
Más que entrar a los detalles principescos, me interesa resaltar el impresionante dispositivo de seguridad que el Reino de España ha desplegado para dicho acontecimiento. En las calles habrán cámaras captando todo tipo de movimientos.
Más de 23,000 efectivos garantizarán la seguridad sin contar con los miembros de las Fuerzas Armadas que contribuirán a que la jornada se desarrolle sin incidentes. La Policía prestará 14,500 agentes y la Guardia Civil 3,200, a los que habrá que sumar más de 3,000 agentes en prácticas de la Policía que se preparan en la Academia de Ávila, otros tantos agentes locales (de los 6,500 que forman la Policía Municipal) y un centenar de guardias reales que participarán en el operativo.
Imaginen el costo de la seguridad, la decoración de la ciudad, la Catedral de La Almudena (lugar donde se oficiará la boda), la disposición de los aviones caza y helicópteros que sobrevolarán el espacio aéreo de Madrid para mantener casi a la perfección la seguridad antes, durante y después de la boda. Ay de aquel que se le ocurra sobrevolar el espacio aéreo de Madrid ese día sin la debida autorización.
Los madrileños, después del trágico 11 de Marzo han recobrado su alegría. Claro, no tanto así los familiares de las víctimas cuyo dolor lo llevarán para siempre.
Madrid, a partir de la noche del lunes luce espectacular. Linda. Parece una ciudad de esas que hemos leído en los cuentos principescos. Más de mil reflectores iluminan el corazón de la ciudad. Sus colores son rosa, amarillo y plata, los tonos oficiales del embellecimiento de las calles para la boda. Ampliaciones de los Goya y Velásquez cubren andamios que no pudieron retirarse.
El acuerdo de los Estados Schengen de momento es interrumpido. En las fronteras entre España-Portugal, y España-Francia, las autoridades requieren identificación de los ciudadanos que pasan por esos lugares y revisan sus vehículos.
Ese día, según el Instituto Nacional de Meteorología, se estima que habrá “una probabilidad de precipitación sobre Madrid, del 70 por ciento”.
Asimismo, doce de las principales calles de Madrid quedarán cortadas al tráfico vehicular, cerrarán cinco de las 12 líneas del metro, 73 líneas de buses sufrirán algunas alteraciones en su itinerario y quedará prohibido estacionarse en muchos lugares de la ciudad.
El mundo tendrá la oportunidad de ver la boda por televisión a diferentes horarios. En Nicaragua, por ejemplo, serán las 4:00 a.m., mientras en Madrid, el reloj marcará las 12 del mediodía. Ocho horas de diferencia y tendrán que levantarse de madrugada. Verán el espectáculo de la ciudad con las monarquías desfilando por las calles de Madrid. Imaginen la Guardia Real, la Marcha Nupcial, etc.
Estiman las autoridades que si España hubiese diseñado una campaña publicitaria para revertir el efecto negativo generado por la tragedia del 11-M, el costo no bajaría de unos 1,000 millones de euros, sin embargo, la boda parece haber cambiado las cosas.