Guillermo Perry, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe

Guillermo Perry: “Se necesita un sistema judicial sin interferencias políticas”

El alto cargo de uno de los más importantes organismos financieros internacionales, insiste en la necesidad de desarrollar “la agenda complementaria del comercio”, que dice empieza por reformar las instituciones para mejorar el funcionamiento del sistema judicial y la eficiencia del sector público. Mario José Moncada Durante su visita la semana pasada a Managua, el […]

  • El alto cargo de uno de los más importantes organismos financieros internacionales,
    insiste en la necesidad de desarrollar “la agenda complementaria del comercio”,
    que dice empieza por reformar las instituciones para mejorar el funcionamiento del
    sistema judicial y la eficiencia del sector público.

Mario José Moncada

Durante su visita la semana pasada a Managua, el economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Guillermo Perry, apartó unos 15 minutos de su agenda para conversar con LA PRENSA, plática durante la cual insistió en que Nicaragua debe reformar las instituciones para aprovechar las oportunidades e intentar superar los riesgos del libre comercio, por ejemplo.

“Para la reducción de la pobreza se requiere crecimiento económico alto, y con ello disminuir las desigualdades sociales y económicas”, insiste Perry, un colombiano natal de Bogotá.

Perry, quien se desempeña en el cargo desde 1996, recién acababa de presentar en el Banco Central de Nicaragua (BCN), el estudio: Desigualdad en América Latina y el Caribe, donde se analiza las distribución del ingreso regional, también insistió en que la corrupción debe seguir siendo combatida, “porque frena el crecimiento económico, afecta a los pobres y a las pequeñas empresas”.

En esta gira por Centroamérica ha recorrido Guatemala, Honduras y Nicaragua. ¿Qué visión se lleva de la región y en especial de Nicaragua?

Recorro la región todos los años desde que estoy en el Banco. Todos los años he venido por lo menos dos veces a la mayoría de los países de la región. En estos ocho años diría que ha habido un avance muy notable, han mejorado la calidad de las políticas económicas de una manera muy sustancial, ha habido mejoras importantes en la política social, más en unos sectores que en otros, más en unos países que en otros, pero en general ha habido avances en la política social. Están habiendo avances importantes en la integración de los países de la región y con el resto del mundo, ahora con la recién negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y la decisión reciente de los presidentes de cuatro países, de profundizar la integración centroamericana, con la unión aduanera, son avances muy importantes.

¿Pero qué hace falta por hacer aún para aprovechar esos avances?

Ha habido algunos avances institucionales. Quizás esa área no ha avanzado tan rápido como las otras, ha habido algunos progresos, pero ahí hay mucho más camino por recorrer en el tema institucional, es decir de los marcos legales y regulatorios, del funcionamiento del sistema judicial, de la eficiencia del sector público, ahí tal vez es donde el progreso ha sido menor, pero de todas maneras ha habido progreso. Ahora, lo que pasa es que la tarea del desarrollo es una tarea larga, eso no se resuelve de un año para otro, y los latinoamericanos por lo general somos muy impacientes y queremos que todo se resuelva de un día para otro, y eso jamás ocurre.

Ahora que menciona el Cafta ¿cómo ve a Nicaragua aprovechando este acuerdo, mientras el Gobierno presentó un informe sobre las limitantes, principalmente de infraestructura, para mejorar la competitividad?

La integración a la economía internacional presenta oportunidades muy grandes, también algunos retos y riesgos, y obviamente de lo que se trata es aprovechar al máximo las oportunidades como aumentar las exportaciones, y de manejar los riesgos.

—¿Qué hacer para aprovechar mejor las oportunidades?

Hay algunos temas muy ligados directamente al comercio, como mejorar las aduanas y el funcionamiento de los puertos. Pero hay unos temas un poco más profundos que determinan a mediano y largo plazo qué tanto está aprovechando uno ese acceso a mercados, y son esencialmente los temas de las mejoras institucionales, porque éstas determinan los niveles de inversión y educativos, porque determinan la competitividad y la mejora en general de la infraestructura. Entonces son temas muy centrales de lo que llaman la agenda complementaria del comercio.

¿Pero en estos temas de libre comercio hay riesgos para países pobres y pequeños como Nicaragua?

Hay algunos sectores sensibles. Esos fueron identificados en el proceso de negociación, algunos sectores agrícolas en donde se previeron mecanismos de desgravación a más largo plazo, para que pueda haber campo para mejorar la productividad, para que en ocasiones algunos productores se vayan trasladando a otras actividades mas rentables, y ahí hay una tarea que hacer con esos grupos, para asegurar que ese tiempo se aproveche en preparar bien esos sectores

¿Cree que el país llegue a estar preparado en un futuro?

He comparado este acuerdo de libre comercio con el principal socio comercial y el mercado mas grande del mundo que es Estados Unidos, con el matrimonio. Obviamente uno debe prepararse lo mejor que puede, nunca estará completamente preparado para el matrimonio, pero si espera perfectamente estar preparado, va a dejar pasar todas las oportunidades buenas. Hay que tomar esos riesgos, pero hay que conjuntamente aprovecharlos. No hay que echarse al agua como se dice, pero preparándose lo mejor posible para poder sacarle el mayor beneficio posible.

—A propósito de esas reformas institucionales, una de las principales preocupaciones de los inversionistas es la seguridad jurídica ¿se debe reformar el sistema judicial?

Para el largo plazo es extraordinariamente importante.

—¿Y qué debería hacer Nicaragua en ese sentido?

Buscar que el sistema judicial, no solamente Nicaragua, porque éste es un problema de muchos países de la región, que se llegue a un sistema que sea eficiente, que resuelva los casos con alguna prontitud, que no se demore años en resolverlo, que sea equitativo, o sea que la gente sepa que va a estarse juzgando en equidad y con competencia profesional, para eso se necesita que no tenga interferencias políticas, y que tenga mucha autonomía.

—¿Cree que eso sea posible?

Es un proceso largo crear sistemas judiciales de esas características… pero no se trata sólo del sistema judicial, son todas las instituciones del Estado que necesitan ir mejorando en esa dirección.

—Hablemos de las desigualdades que es el tema que lo ha traído aquí ¿Qué tan grave son estas desigualdades?

Hay que comenzar por decir que son graves en toda América Latina, el país menos desigual es Uruguay. Ahora dentro de la región hay algunos más desiguales que otros, los más desiguales son Brasil y Guatemala, Nicaragua no es de los más desiguales, pero sí está en el 50 por ciento más desigual de los países de la región, de una región que de por sí es la más desigual del mundo.

—¿Y cómo medimos esa desigualdad?

Se mide de muchas maneras. Se mide como desigualdad en los ingresos, pero también la medimos y la mostramos como desigualdad en acceso a los servicios, a la educación y la salud; como desigualdad en los procesos decisorios, a la propia forma de decidir y concebir la política pública. Y desafortunadamente de la forma que se mire, nuestros países son muy desiguales.

—Si tomamos como referencia los ingresos, al actual Gobierno se le critica por sus altos salarios. Se dice que el Presidente, Enrique Bolaños, tiene uno de los salarios más altos de la región ¿cómo ve eso?

Ese tema tendría que decirle que no lo conozco bien, no le puedo contestar directamente. Pero en forma más general la desigualdad salarial en toda la estructura salarial en los sectores privados, no sólo hablemos del público, es muy grande en América Latina, porque los mercados pagan más por las personas con mayor nivel de educación y de capacidad. Entonces, en los países de América Latina, donde el nivel educacional es bajo, comparado con el promedio de otras regiones del mismo nivel de desarrollo, tienen estructurales salariales en el mercado muy desiguales. El sector público tiende a veces a reproducirlas.

—En enero pasado Nicaragua alcanzó punto de culminación de la HIPC. ¿A partir de ahora qué debe hacer el país?

Nicaragua desafortunadamente por las crisis, y la historia de los años ochenta en particular, tenía una carga de deuda que le pesaba mucho para su desarrollo siendo un país muy pobre. La condonación de parte de su deuda externa es un alivio importante. Queda un nivel de deuda de alguna importancia (2,500 millones de dólares) y lo mas importante es evitar que ese problema se repita hacia el futuro. La manera de evitarlo es teniendo una situación fiscal muy sana, lo que quiere decir que, al igual que en una familia y en una empresa, el Gobierno no puede gastar más de lo que produce.

INTERLOCUTOR Y VOCERO

Como economista en jefe del Banco Mundial para la región, Guillermo Perry es lo que llama “el vocero principal” del organismo financiero internacional en temas de política económica y estrategia de desarrollo, y por lo tanto trabaja en la interlocución con las autoridades económicas de cada uno de los países.

En ese sentido participa con el vicepresidente del BM, David de Ferranti, en la orientación estratégica de los programas de préstamos y asesorías técnicas del Banco, es decir en las áreas que serán priorizadas en cada país, aunque no participa directamente en la negociación de los préstamos.

“Al interior del Banco, digamos las posiciones generales del Banco sobre temas de desarrollo, son responsabilidad principal el economista en jefe para todo el Banco, pero se apoya en los economistas jefes para cada una de las regiones. Entonces, es participar en esa visión general del Banco para asegurar que la misma capture de manera apropiada las experiencias, en este caso de América Latina”, detalla.

MAS TECNICO QUE BUROCRATA

Guillermo Perry, nacido en Bogotá hace 58 años, se define como “un técnico”, al señalar que “por momentos” ha incursionado en la vida política de su país, primero como senador en 1990 y luego como miembro de la Asamblea Constituyente un año después.

Sin embargo, buena parte de su desempeño profesional lo ha tenido entre la esfera gubernamental y en los últimos ocho años como economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

A temprana edad, entre 1974 y 1976, asumió el cargo de director nacional de Impuestos, entre 1986 y 1988 se desempeñó como ministro de Minas y Energía, y como ministro de Finanzas y Crédito Público entre 1994 y 1996.

Perry está casado con Claudia Saenz Obregón. Tiene dos hijos: Juana, de 25 años, y quien se acaba de graduar como abogada; y Antonio, de 11 años.

Además de haber participado en la coedición de múltiples documentos del BM, este doctor en Economía del Massachusetts Institute of Technologym de los Estados Unidos, es autor de numerosos artículos que hablan sobre macroeconomía, política fiscales y financieras, finanzas internacionales y políticas energéticas.

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