Wilmer Marín, en el taller de carpintería.

Club infantil de Jinotega cumple diez años

Silvia González SilesCORRESPONSAL/JINOTEGA Desde hace diez años, más de 300 niños, niñas y adolescentes trabajadores de la calle de esta ciudad, reciben atención integral en el Club infantil. El club, según su directora Lidia Palacios, comenzó a trabajar con 100 niños de nueve barrios, a quienes se les alfabetizaba y brindaba reforzamiento escolar, pero ante […]

Silvia González SilesCORRESPONSAL/JINOTEGA

Desde hace diez años, más de 300 niños, niñas y adolescentes trabajadores de la calle de esta ciudad, reciben atención integral en el Club infantil.

El club, según su directora Lidia Palacios, comenzó a trabajar con 100 niños de nueve barrios, a quienes se les alfabetizaba y brindaba reforzamiento escolar, pero ante la demanda, el proyecto fue ampliado y a los chavalos ahora se les brinda formación laboral, comunicación alternativa, danza, deportes, atención psicosocial, carpintería y computación, entre otras.

Para Lidia Palacios, lo más importante durante estos 10 años, es haberles cambiado la vida a muchos de estos niños. El centro cuenta con el apoyo de la organización Tierra de Hombres de Suiza.

“Nuestro objetivo fundamental es el mejoramiento de sus condiciones de vida y muchos de ellos hoy se han convertido en jóvenes de bien, que están luchando por salir adelante en su preparación intelectual y huma”, señaló Palacios.

Muestra de ello, es que cientos de niños del club se han destacado a través de la Red de Niños Comunicadores, a nivel nacional, e incluso han participado en eventos mundiales de niños trabajadores.

Según Palacios, lo más gratificante de este trabajo no son los reconocimientos o estímulos materiales que pueden recibir, sino los buenos resultados obtenidos de lo que han cosechado con la formación de los niños.

TESTIMONIOS

Wilmer Marín, de 17 años, llegó al club cuando tenía 9 años y era niño trabajador de la calle. Se integró a los grupos de danza y carpintería y hoy en día es el encargado del taller de carpintería y se desempaña como instructor y tiene a su cargo a más de diez chavalos, a quienes les enseña a diario este oficio.

“Ha cambiado mi vida porque he aprendido mucho a valorar la vida, ahora me siento importante porque les enseño lo que yo he aprendido, a otros chavalos”, dijo.

Carlos Ariel Barrera Monzón, de 17 años, originario del barrio Villa Valencia, también se formó en este club al que llegó cuando tenía 10 años, se dedicaba al trabajo de limpia botas (lustrador) y no sabía leer ni escribir, pues no tenía la posibilidad de ir a la escuela, ahora cursa el primer año de secundaria.

“Me siento feliz porque he aprendido carpintería, a bailar y sobre todo porque aquí me han enseñado a defender mis derechos, por eso yo les hago un llamado a los demás jóvenes a integrarse, porque aquí sin pagar nada he aprendido computación, estuve en reforzamiento y ahora estoy en danza”, dijo muy contento.

ATENCIÓN INTEGRAL

El Club infantil de Jinotega atiende en su mayoría a niños y niñas que se concentran en el mercado municipal y en la periferia de la ciudad.

Fue fundado el 12 de mayo de 1994 y la idea nació de un grupo de personas que analizaron la necesidad de un centro especial para atender a niños y adolescentes trabajadores.

De los más de 300 niños trabajadores de la calle, el 80 por ciento son atendidos de forma directa en ese centro, que les brinda atención de alfabetización, reforzamiento y formación laboral.

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