Contaminación de fuentes de agua

Vigarny Espinosa S.

Nicaragua se encamina a su autodestrucción si se continúa ignorando la importancia que requiere la protección de las fuentes de agua.

Vivimos en una etapa en la cual estamos conociendo, gracias a LA PRENSA y resto de medios de comunicación social, situaciones dramáticas de agentes contaminantes por derrames de productos petrolíferos en las gasolineras, cuyos efectos están perjudicando el manto acuífero en una zona de Managua y en otras ciudades del país.

Las contaminaciones se encuentran por todos lados, como es el caso de Posoltega, donde las fuentes subterráneas han sido afectadas por los insecticidas que se aplicaban en los algodonales; desechos y residuos industriales que actualmente contaminan el Lago de Nicaragua; la absurda e inconsciente decisión de secar el lago artificial de Las Canoas para fines agrícolas, dejando un rastro de lodo y aguas contaminadas de los que se abastecen las poblaciones aledañas; contaminación de elementos químicos naturales (arsénico) en la zona de San Isidro, departamento de Matagalpa; ríos en los que tiran los desechos de pulpa de café, melaza, etc., sin que exista ningún control o ley que detenga tales daños.

El Marena, por sus funciones para las que fue creada, debería ser la institución que vele por la protección de cuencas, acuíferos, lagos, lagunas, ríos, bosques, etc. Sin embargo no tiene la capacidad de cubrir nuestras riquezas y vemos que únicamente cuando se presenta una emergencia o denuncia, acuden a atender dichas situaciones. Pero que cuando se presentan ya el daño está hecho y se limitan a averiguar las causas y cuando más a atenuar los desastres producidos.

Es necesario que todos los nicaragüenses desde las diversas actividades en que nos desarrollamos, nos involucremos en la búsqueda de prevenciones de estos verdaderos desastres, aplicando nuestros conocimientos y especialidades para detener esta situación, ya que de no ser así nuestro futuro y el de nuestras generaciones será impredecible.

Se debe comenzar por prohibir determinado tipo de siembras que utilizan químicos que afecten las fuentes de aguas, proteger los bosques contra la deforestación indiscriminada que actualmente existe, cuidar las zonas hídricas que alimentan nuestros ríos, hacer leyes estrictas para los negocios que comercian productos de petróleo y químicos en general.

La Asamblea Nacional tiene en su poder dos anteproyectos de Ley de Aguas, los que deberían ser estudiados detenidamente (asesorados por profesionales en la materia), y basándose en dichos anteproyectos debería formular una sola ley que entre en vigencia lo antes posible, y no permitir cualquier concesión o permiso de explotación que afecte nuestro ambiente y por ende el ecosistema.

En Europa han procedido a la limpieza y purificación de sus ríos que eran verdaderas cloacas hace apenas unos años, tal como podemos apreciarlo en los ríos Danubio, Rhin, Támesis, Sena y muchos más, lo que ha significado millones de euros, pero lo han llevado a cabo porque han comprendido el verdadero valor que tiene el agua.

Los nicaragüenses nunca podríamos hacer lo mismo, por nuestra pobre situación económica, pero sí podemos y estamos a tiempo de detener daños mayores. Y es por ello que debemos ser conscientes de nuestra realidad y ocuparnos de evitar contaminaciones, promulgando leyes estrictas y fuertes que protejan todo nuestro ambiente, exigiéndole al gobierno que nombre a profesionales y técnicos responsables en los puestos adecuados.

El autor fue presidente ejecutivo del INAA, director de la Red Regional de Agua Potable y Sanitaria de Centroamérica.

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