Felipe, el príncipe de Asturias

Ernesto J. Marín

Actualmente existen en Europa cuatro príncipes de sangre real de nombre Felipe; el de más edad es Felipe Duque de Edimburgo, consorte de la reina de Inglaterra; Felipe de Bélgica, heredero al trono de ese país; Carlos Felipe de Suecia, hijo de los reyes de Suecia; y Felipe de Borbón y Grecia, el personaje del que nos ocupamos, hijo de los reyes de España.

Príncipe de Asturias número 35 del linaje de los herederos españoles. Covadonga es la localidad donde lo invistieron en el año de 1977 en solemne ceremonia, lugar histórico donde los asturianos vencieron a los árabes invasores.

El príncipe ha estado en dos oportunidades en Nicaragua: en las ceremonias de ascensión de los presidentes Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. Emparentado con todas las familias reales de Europa, desde la época de los Reyes Católicos en la dinastía de los Trastámara, pasando por los Habsburgos Carlos I de España y V de Alemania y Felipe II, hasta llegar al primer Borbón Felipe V, reinante en España, nieto del rey de Francia Luis XIV. Representa la casa Borbón quien actualmente reina en la península desde el año de 1700. Sin duda goza de una multitudinaria popularidad entre sus conciudadanos. Su preparación lo ha llevado a dar vuelta al mundo, en viaje de instrucción en el buque Juan Sebastián Elcano, buques escuela de armada, en su entrenamiento de las academias militares, permaneció dos años en la general de Zaragoza y un año de escuela en la fuerza aérea en San Javier. Además de estudiar en la Universidad Complutense de Madrid y de obtener el diploma de abogado. En Canadá permanece más de dos años y en la Universidad de Georgetown en Washington tres años, graduándose en política internacional. En preparación para el alto cargo que le espera, ha recorrido las disciplinas académicas que lo hacen merecedor de ser un digno sucesor de su padre.

Su sangre real la tiene por los cuatro costados, hijo y nieto de reyes, bisnieto del Kaiser de Alemania y del Zar de Rusia, nieto de la reina Victoria Eugenia de Battemberg, esposa de su bisabuelo el rey Alfonso XIII, y tataranieto de la reina Victoria de Inglaterra. Después de describir los linajes a que pertenece, faltaría hacer mención del que más lo favorece, su humildad y su modestia, reconocido por todos sus conciudadanos españoles.

He escrito este corto boceto sobre la personalidad de don Felipe de Borbón y Grecia, alteza real, príncipe de Asturias, príncipe de Gerona y de Viana, duque de Montblanch, conde de Cervera y señor de Balanguer, en ocasión de su matrimonio el 22 de mayo en la Catedral Real de la Almudena, situada al frente del costado de la plaza de Armería del Palacio Real de Madrid.

Ya lo veían casado con una princesa sueca y otra de Liechtenstein, y él, muy amigo de la sorpresa, anunció hace dos meses su compromiso con una joven periodista de Televisión Española, muy bella y talentosa, doña Letizia Ortiz Rocasolano, sin una micra de sangre azul, mas su orgulloso blasón es el haber escalado altos niveles en la televisión, hasta situarse en un pedestal que le permitirá como natural de la provincia de Asturias, ser la primera princesa de esa región. Se calcula que alrededor de mil millones de personas a través de la televisión seguirán la noble ceremonia a la futura princesa de Asturias y en su día reina de España.

La Unión Europea (UE) registraba hace unos días 15 miembros, de los cuales 10 son monarquías, naciones que tienen el mayor ingreso per cápita y avance económico de Europa. El primero de mayo ingresaron diez países que formaron el antiguo Este comunista del continente. 25 países y 475 millones de habitantes hacen de esta región la mayor zona comercial del mundo.

El autor es diplomático nicaragüense

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