- Transportistas temen que con lluvias vuelvan los “pegaderos”
Moisés Martínez
Las reparaciones de la red vial más importante de la Costa Atlántica, la carretera Río Blanco – Puerto Cabezas, son cuestionadas por dirigentes de transporte de la zona, quienes aducen que las reparaciones de las empresas contratadas por el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) no soportarán los fuertes aguaceros que ocurren en esa zona del país.
Según información del mismo MTI, el proyecto es ejecutado por dos empresas nacionales. En el tramo Río Blanco – Banacruz trabaja la empresa Cemco, mientras el tramo Banacruz- Puerto Cabezas lo ejecuta la empresa Obrinsa.
De acuerdo a Felipe Mitchell, vicepresidente de la Cooperativa de Transporte Pinares, “venimos a plantear al ministro Solórzano (Pedro) que el trabajo no está en condición para durar todo el invierno, porque a los ‘pegaderos’ que se taparon no se les hizo drenaje para el desagüe y las alcantarillas que han colapsado no las han restaurado, y aquellas alcantarillas taqueadas no se han limpiado”, indicó Mitchell.
La reparación de los 441 kilómetros que comprende la carretera Río Blanco – Puerto Cabezas fue uno de los compromisos que adquirió el ministro Pedro Solórzano con las autoridades y transportistas de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), en noviembre pasado luego de una serie de protestas en esa zona del país.
“Además sólo se han reparado unos 40 kilómetros que están iguales. Se han tapado partes críticas, pero no están en condiciones para durar tanto tiempo”, agregó el transportista.
De acuerdo al transportista, Solórzano se comprometió a realizar una inspección en persona de los trabajos que se realizan para comprobar si éstos tienen la calidad necesaria antes de finalizar el mes de mayo.
La supervisión de este proyecto también está a cargo de dos empresa nacionales. En el caso del tramo a cargo de Cemco, la empresa supervisora se denomina Corasco y Obrinsa es supervisada por Ciscomco.
VAN DE ACUERDO AL PROGRAMA
De acuerdo a Manuel Salgado, supervisor del MTI a cargo del proyecto, los informes brindados por estas dos empresas supervisoras indican que los trabajos en esa carretera van de acuerdo al programa establecido para finalizar el proyecto, que es de 18 meses.
“Tal vez al principio empezamos un poco lento, porque fue bastante complicado trasladar todo el equipo hasta esa zona, pero después nos ajustamos al programa establecido”, aseguró Salgado.
“En esta primera etapa, lo que está comprendido es la reparación de los principales ‘pegaderos’ que afectaban a la zona y estoy seguro que esos trabajos que se han hecho aguantarán las lluvias. Lo de las alcantarillas es el siguiente paso que viene, que va a ser como por el 20 de mayo que se espera que vengan las alcantarillas de Brasil”, añadió.
De acuerdo al funcionario, el proyecto es financiado con 6.7 millones de dólares que fueron otorgados por la cooperación danesa.
PUENTE PENDIENTE
Una de las mayores preocupaciones de los transportistas es el ritmo de construcción que lleva el puente sobre el río Likus, del que sólo se encuentran construidas sus bases, cuando se espera que en pocos días inicien las primeras lluvias y el caudal del río crezca.