Carlos René Ramírez*
Antes de 1979 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) designó al Programa de Crédito Rural que funcionaba en el Banco Nacional de Nicaragua, como el mejor de Latinoamérica, y señaló que el campesinado usando el crédito en un lapso mínimo de cinco años había aumentado sus ingresos en 180 por ciento y su capital en 130 por ciento. Este Programa inició las Ferias de Crédito Rural y a través de ellas se financiaron 4,300 sementales Brahman, vacas paridas enrazadas, se introdujo el uso de semillas mejoradas, fertilizantes etc. 1,870 campesinos obtuvieron su vivienda rural eliminando el piso de tierra, techo de paja y la promiscuidad al incorporar una habitación para los padres.
En 1980 los sandinistas comenzaron a regalar el dinero y en 1988 cerraron el Crédito Rural y saquearon el Banco Nacional terminándolo de rematar la Administración siguiente. Un montón de sandinistas se hicieron ricos y también los que manejaron el Banco Nacional en sus postrimerías. Allí tienen como muestras fehacientes organizaciones crediticias que fueron creadas al cerrar el Banco Nacional y paradójicamente el BID ahora las señala como las que mejor manejan el crédito para los pequeños pero con intereses que en vez de aumentarles su capital más bien los llevan a la quiebra. Pobre pequeño productor. ¿Quién lo está apoyando con verdadero énfasis?
Los sandinistas que acabaron con el crédito rural ahora gritan que no se les financia, ellos mismos que crearon 4,000 seudo-cooperativas en los tiempos nefastos y muchos de sus dirigentes se han entronizado en el manejo cooperativo y sólo se cambian de cargo cada año pero su nivel económico personal crece cada año y pretenden convertirse en los rectores al crear federaciones, uniones etc. e incluso ser los promotores de la nueva Ley General de Cooperativas para continuar llevando agua hacia su molino.
Hay que organizar a los pequeños productores pero sin tintes políticos y recordamos cuando decían, tenemos 40,000 cooperativistas con un AK cada quien. Los personeros del gobierno del ingeniero Bolaños deben pensar más detenidamente en los pequeños productores que forman la mayoría de los nicaragüenses empobrecidos por los desmanes de los gobiernos anteriores y planear su mejoramiento y no creer que el desarrollo de nuestro país está en solamente apoyar a los grandes empresarios.
La organización cooperativa es la forma más justa de tenderle la mano al pequeño productor, pero dársela con inteligencia, con énfasis empresarial, con riego, con crédito oportuno y adecuado, con comercialización de sus productos, con gente honesta al frente de entidades que promuevan todo esto y que tengan presente aunque la globalización lo obvie, que el Estado es el gestor del bien común para los pobres que no han robado, no han quebrado bancos ni ven con menosprecio a los que menos tienen.
Imitemos a Costa Rica en todo lo bueno que ha hecho por los pequeños productores. Solamente los cuatro bancos del Estado en dicho país destinan el 10 por ciento de sus utilidades anuales que suman aproximadamente 2,500 millones de colones y esto se lo trasladan al Instituto de Fomento Cooperativo para promover, organizar, capacitar y financiar al movimiento. Pobre pequeño productor nica.
* El autor es administrador, especialista en cooperativa