El vaso de leche no se discute es necesario que se le dé a la niñez

José Joaquín Quadra Cardenal*

Hace unos 30 años presenté un proyecto de Ley en el que se establecía por parte del Estado el desayuno y almuerzo escolar para la población estudiantil de primaria para las escuelas públicas del país. (Pero fue engavetado).

Hoy me pronuncio con toda la experiencia de estos años por la urgente necesidad de darle al menos ese vaso de leche a la población estudiantil de primaria en las escuelas públicas.

Tuve el honor de participar hace años en la II Conferencia Iberoamericana de Ministros de Educación, celebrada en Toledo, España.

Se afirmaba en esa conferencia que no puede haber una eficiente educación sin una buena nutrición. Se dijo: “De nada sirve una magnífica aula, buenos textos, magníficos maestros, cuando el alumno no pone la atención necesaria y por consiguiente no asimila nada de lo enseñado; pero esa falta de atención, no es por desaplicado, no, es como una consecuencia lógica de la incapacidad que tiene un joven por falta de nutrición suficiente para poner la atención debida; es como impartir clase es una aula llena de lindos pajaritos”.

La pregunta que surge es: ¿de dónde obtiene el Gobierno el dinero para hacerle frente a ese gasto? Muy sencillo, fijando un porcentaje, como lo pretende hacer al consumo de tabaco. Cualquier aporte que las compañías tabacaleras den en este sentido al país es poco, si analizamos los pro y los contra del consumo del tabaco. Cuántos padres de familia dejan parte de sus entradas recortando así la posibilidad para que en el hogar se le proporcione a los hijos ese alimento. Cuánto se gasta en el Ministerio de Salud para atender las enfermedades que produce el consumo de cigarrillo. Y sería muy largo si yo enumerara la pérdida total que sufren los hogares por el fallecimiento de sus progenitores por el consumo del cigarro.

Lo mismo podríamos argumentar también en cuanto a las bebidas alcohólicas.

El problema es la desnutrición de la población infantil. La necesidad de proporcionarle al menos ese vaso de leche. Por eso esto no se discute.

Me han dicho amigos nutricionistas que en Nicaragua todos sabemos que se produce el maní y el queso chontaleño, una porción apropiada que se les diera en el recreo ayudaría a este urgente problema de la desnutrición infantil.

* El autor es historiador

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