César Ramírez
Leyendo el artículo publicado por nuestro insigne miembro de la Academia de la Lengua, el doctor Honoris Causa don Carlos Mántica Abaunza, en LA PRENSA del 25 de abril del 2004, y que se titula Pura jodarria, quisiera contribuir un poco a lo que él apenas esbozó, pues el tema se presta para publicar varios artículos y podríamos hablar por días de las diferentes modalidades en el uso del jodido o del joder, y Dios nos libre si se mete un lingüista, pues a éstos les gusta desmenuzarlo todo.
Lo primero que se me viene a la mente es una anécdota del querido poeta Azarías H. Pallais, quien fue por varios años mi vecino y amigo muy querido de mi familia cuando vivimos en Corinto. Refería el padre Pallais en un alegre convivio de amigos, que cada vez que llegaba al colegio de La Asunción, de León, los padres y las monjas insistían en que les hiciera un poema acerca de Job. Él no quería, pero la petición la mantenía en la cabeza y en momento de humor, de job…dedera, decía él, les compuso lo siguiente:
Como Job…dieron los padres
Como Job…dieron las monjas
Semejante Job…dedera
Nos Job…dio y nos Job…derá
Por supuesto allí puso fin al asunto y dejaron de Job…der.
Dice Chale que en muy raras ocasiones los nicas emplean el joder o derivados en nuestro folclor o canción popular. Es cierto que no es una cosa que digamos: ¡qué bruto!, ¡qué bárbaros!, como es tan popular el jodido en nuestra canciones, pero como dicen los mexicanos, “de que los hay, los hay, lo difícil es encontrarlos”. Para muestra, ya que no deseo hacer un cancionero, baste en primer lugar nuestro conocido Viva León jodido, luego podemos citar La carretera: “Bien jodidos sobre esta carretera abriendo la jeta a más no poder… como pinolero me sé aguantar tanta jodedera que la vida da, pero me arrecheya que anden por allí, tanto rejodido que sabe vivir…”
En el Garrobo 1. “Garrobo jodido garrobo puñeta por este hijuep… quebré mi escopeta”.
En el Garrobo 2. “Patas para esto te quiero y me les lancé en pareja, al muchacho lo jodieron, le jalaron las orejas”.
En el Pitero. “Pitero jodido no te quiero yo, porque mi abuelito de eso murió”.
En un muchacho tonto. “No te la doy, no te la doy, no me estés jodiendo que no te la doy”.
Hay una inédita que dice: “Pasé por tu casa, te pegué un chiflido, vos tenés la culpa si nos lleva el jodido”.
En cuanto a poemas ya no se diga, pues sobre todo en los últimos años parece que encuentran muy “nice” incluir además el inofensivo jodido de palabras más fuertes y obscenidades como cosa muy corriente.
Hay poemas serios como el de don Idelfonso Palma Martínez (q.e.p.d.) que publicó para el terremoto del 72 en Managua y que tituló Jodidos pero contentos, y que si mal no recuerdo termina diciendo: “Estamos contentos, aunque jodidos, jodidos, pero contentos”.
Podría seguir elucubrando en el tema porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo, pero aquí la paro.
Qué jodido, Chale siempre ha sido acucioso para escarbar en las cosas de nuestra lengua y ahora nos sale con esta jodarria. Me animó a escribir estas reflexiones no con el ánimo de joder sino de seguir jodiendo (en cristiano, seguir la investigación). Sólo quiero recordarle a Chale que alguien me dijo una frase en que el jodido no sólo es sustantivo, adjetivo, advervio sino que hasta verbo y es la siguiente: “Qué jodido más jodido este jodido, ya me jodió”.
Bueno a joder a otro lado.
El autor es médico pediatra, escritor y folclorista.