Fátima Tórrez González
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Dar una simple broma le costó la vida
Fátima Tórrez González
“¿Qué pasó cochón?”, fue el saludo que supuestamente dio Joaquín Baltasar Tercero, de 18 años, a Giovanni Rafael Altamirano Sobalvarro, de 25, alías “El Payo”, quien presuntamente le contestó: “Ya regreso a matarte con una pistola”. Más tarde se originó una discusión, donde Joaquín Baltasar Tercero recibió un impacto de bala en el rostro, falleciendo al ser trasladado al Hospital Lenín Fonseca.
Los hechos, según se desprende del libelo acusatorio de la Fiscalía, sucedieron el 2 de mayo a las 5:30 p.m. del Arbolito dos cuadras arriba, tres al norte en la vía pública. Además están siendo acusados Irving Monge Cardoza, de 20 años; Franklin Sobalvarro Contreras, de 18; Juan Álvarez Acevedo, 21; Jimmy Moreno Velgara, 20 años, alías “La Abeja”, y Marcos Solís, de 18, pero estos últimos se encuentran prófugos.
Todos fueron acusados por los delitos de asesinato, homicidio frustrado y exposición de personas al peligro en el Juzgado Sexto Penal de Audiencia.
LLUVIA DE PIEDRAS
El fiscal Allan Velásquez manifestó que cinco minutos después del saludo, Altamirano Sobalvarro con un arma de fuego en sus manos, llegó hasta donde estaba Joaquín Baltasar en compañía de Vicente Martínez Castillo, quien también resultó con impactos de bala en el tórax y se encuentra en cuidados intermedios del Hospital Lenín Fonseca.
Aparentemente Altamirano Sobalvarro se hizo acompañar de los otros acusados y sin mediar palabras agredieron a pedradas a Joaquín Baltasar y a Martínez Castillo, rematándolos supuestamente en el suelo a puntapiés y golpes en la cabeza con una piedra.
“Los acusados, Altamirano Sobalvarro, Álvarez Acevedo, Moreno Velgara y Marco Solís, agredían a pedradas a las personas que intentaban ayudar a los lesionados”, manifestó durante la audiencia preliminar el fiscal.
La juez Sexto Penal de Audiencia, Margarita Romero, decretó prisión preventiva para el único detenido, Altamirano Sobalvarro, manifestando que “el acusado al utilizar una arma de fuego sabía que los resultados iban a repercutir en la muerte”, esto porque la defensa pedía un arresto domiciliar, mismo que fue rechazado.