Ricardo Moreira
Continuamente leo en LA PRENSA las consecuencias catastróficas del despale indiscriminado de los bosques, la contaminación de lagos y ríos, la falta de agua y el grave impacto inmediato que sobre la población humana provoca su pésimo uso y explotación. Se dice que los recursos acuíferos del país están desapareciendo rápidamente, y para agravar la situación: las temperaturas elevadas, las quemas de pre-siembra y la fuga progresiva de las lluvias antes copiosas (debido a la escasez de bosques) son los resultantes de este círculo vicioso, que está dando al traste con el agro y llevando sed a los grandes centros urbanos.
En diversas ocasiones he leído también sobre los esfuerzos de diversos grupos y organismos, en diferentes regiones de Nicaragua, que con o sin ayuda del Gobierno se dan a la tarea de reforestar para paliar el fenómeno ecológico-económico y al mismo tiempo obtener ciertos ingresos que la estimulen. Así han surgido pinares u otro tipo de árboles más o menos rentables que permiten la justificación de sus plantaciones, su cuido y explotación, pero esto parece ser aún insuficiente.
Hasta la fecha, he sido un espectador en la preocupante espera de ver surgir nuevas ideas que iluminen a los técnicos agrícolas o cultivadores sin poder contribuir con nada. Por desgracia ni las obras de vital importancia se mueven sin el motor de la economía que las empuje. Pero debe existir un tipo de madera interesantemente rentable, de gran demanda en el extranjero, de rápido crecimiento (y por ende de rápida recuperación económica), fácil de mantener y cuidar, que favoreciera el suelo deslavado y atrajese las lluvias… tan atractivo que daría como resultado la creación de bosques donde hoy no hay más que abrojos y prosperidad a sus pobladores, trayendo más frescura el ambiente y lluvias para todos…
Pero ahora creo tener una buena idea con que contribuir. La decisión la dejo en manos de los expertos, considerando que alguien en Nicaragua sabrá de qué estoy hablando y que conozca el rubro, analice su potencial, su implantación y si la idea es buena y novedosa, que se interese en implantar este maravilloso árbol en territorio nicaragüense, puesto que se está dando con gran éxito en Brasil, en un clima muy parecido al nuestro. Hablo del “Lyptus”.
En Canadá, donde resido, el medio de la Construcción y del Diseño Arquitectural y Comercial es controlado por los arquitectos, quienes se dan a la tarea de concebir, renovar o restaurar hoteles, oficinas, edificios gubernamentales, edificios históricos, estaciones de trenes, aeropuertos, etc. Y en todos estos trabajos las maderas preciosas (en su mayoría importadas) son omnipresentes y cada vez más escasas. Aquí se trabaja desde la caoba hondureña o brasileña hasta el roble inglés o el ébano africano. Pero recientemente acaba de introducirse en este mercado un nuevo tipo de madera preciosa, híbrida, antes desconocida, una variedad del eucalipto llamado Lyptus, que promete muchísimo por su belleza, durabilidad, precio y disponibilidad sin impactos ecológicos graves.
Hasta la fecha su principal explotador es Brasil y se trata de una madera que posee extraordinarias cualidades: la belleza de la caoba, la resistencia a la humedad del cedro, la casi ausencia de “nudos” que dan como resultado planchas de gran longitud y buen espesor, sin imperfecciones. Posee además rápido crecimiento (lo cual ha favorecido la reforestación de los grandes espacios en blanco dejados al agro tras un despale, pero que en tres años o cuatro más tarde ya no eran buenos a la agricultura, dejándolos a merced de la erosión), gran talla (sobrepasa en altura la media selvática tropical), espiga de tronco rectilínea, etc.
Canadá es un nuevo mercado abierto con esta madera por lo brasileños, después de Europa y Japón. El único distribuidor conocido hasta el momento es la compañía Weyerhaeuser, de EE.UU. Ya se están construyendo muebles de lujo de todo tipo: desde mesas de pool hasta bibliotecas. El precio es aún abordable dentro de las categorías de las maderas preciosas: un poco más barato que la caoba, pero en un mercado como el europeo o el canadiense, donde la sensibilidad al medio ambiente se ha convertido en divisa cada vez más urgente, y donde la palabra equitable, que significa menos destrucción del ecosistema y menos explotación humana inmoral, es tomada en serio, esta madera posee, por sus cualidades, un futuro prometedor para quienes la cultiven.
Existe un sitio en Internet donde los que quieran visitarlo podrán obtener una mejor información de lo anteriormente explicado. El sitio es: www.lyptus.com.br
El autor es dibujante arquitectural, reside en Montreal, Canadá
[email protected]