- Nicaragua eliminará 666 misiles
tierra-aire, sin que otro país centroamericano tome una decisión similar
Luis Felipe Palacios
Nicaragua destruyó ayer los primeros 333 cohetes antiaéreos portátiles, conocidos como SAM-7, en un acto privado efectuado en uno de los polígonos del Ejército de Nicaragua, informaron ayer fuentes oficiales.
El ministro de Defensa, José Adán Guerra, leyó una declaración en nombre del presidente Enrique Bolaños –quien viajó a San José de Costa Rica al sepelio de un amigo–, oficializando la destrucción de los 333 misiles de origen ruso 9M-32M o SAM-7, junto a sus fuentes de alimentación.
El funcionario explicó que la destrucción de los polémicos cohetes se dio en base al decreto presidencial 027-2004, a la resolución de la Asamblea Nacional, y en cumplimiento al programa de limitación y control de armamento en Centroamérica, para alcanzar el balance razonable de fuerzas.
DESTRUIRAN 333 MAS
Guerra dijo que esta primera voladura, llevada a cabo en el polígono El Papalonal, cerca del Volcán Momotombo, fue certificada por autoridades nacionales tanto del Ministerio de Defensa como del Ejército de Nicaragua, haciendo constar la baja en los registros contables de los activos del Gobierno, mediante certificación del Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
El titular de Defensa afirmó que la destrucción de esa cantidad de misiles no pone en riesgo alguno la capacidad defensiva del país, tampoco la destrucción de otro tanto de cohetes que eliminarán a finales de julio, según decreto presidencial.
En ese sentido, Guerra informó que a finales de julio se eliminarán 333 cohetes SAM-7 más del inventario del Ejército de Nicaragua, que hasta ayer era de 2,100 misiles.
RECHAZA INJERENCIA DE EE.UU.
El funcionario no precisó si otro país centroamericano tomará medidas similares a las adoptadas unilateralmente por Nicaragua, antes de iniciar el programa regional de control de armamento previsto en agosto, aunque dijo esperar “que los demás presidentes centroamericanos acompañen al presidente Bolaños en este ejemplo y en este esfuerzo”.
Guerra rechazó, además, que la decisión nicaragüense de destruir algunos SAM-7 obedezca a presiones del Gobierno de Estados Unidos, pese a que funcionarios de ese país expresaron públicamente su preocupación por esos misiles.
Agregó que la ayuda militar que viene recibiendo Nicaragua de parte de Estados Unidos no está condicionada a la destrucción de misiles, y dijo que el aumento de esa ayuda “pasa más bien por las excelentes relaciones entre ambos gobiernos y por la confianza, transparencia y credibilidad internacional que Nicaragua ha venido adquiriendo a través del tiempo”.
El costo de la destrucción de los 333 misiles, según Guerra, oscila entre los 250 mil córdobas y los 300 mil córdobas.
DESTRUCCION EN SECRETO
El ministro de Defensa, José Adán Guerra, justificó la no presencia de medios de comunicación al acto de destrucción de los 333 misiles SAM-7, por “razones de seguridad”, de acuerdo a recomendación de los “técnicos”.
“Hemos sido muy cuidadosos para restringir este acto por razones de seguridad. Según las normas nacionales e internacionales se establece que hay que dar toda clase de seguridad en este tipo de actos, sobre todo que es una primera destrucción de esta magnitud”, dijo.
“La destrucción de misiles conlleva un riesgo muy alto, ya que tienen una capacidad explosiva mucho mayor y así mismo poseen un combustible líquido que es bastante volátil y mucho más peligroso que las voladuras de minas”, añadió.