Reflexión

Juan A. Coe Kingsman* En la época prerrevolucionaria los nicaragüenses decíamos que nuestra desgracia se debía a la familia Somoza y la Guardia Nacional. A casi 30 años de haber pasado a la historia de la vida pública nacional ese régimen, ¿quién ha gobernado justamente, como el pueblo quiere? Dice la Palabra de Dios que […]

Juan A. Coe Kingsman*

En la época prerrevolucionaria los nicaragüenses decíamos que nuestra desgracia se debía a la familia Somoza y la Guardia Nacional.

A casi 30 años de haber pasado a la historia de la vida pública nacional ese régimen, ¿quién ha gobernado justamente, como el pueblo quiere? Dice la Palabra de Dios que en este mundo de maldad “no hay justo, ni aún uno”. Aquí la afirmación de Cristo sigue siendo una eterna verdad, después de más de 20 siglos de su pronunciamiento.

La causa de nuestra desgracia socio-económica y política de aquel entonces sigue siendo la misma: todos nosotros, porque el mal (el egoísmo, el orgullo, el arribismo, el oportunismo, etc.) no es exclusivo de una determinada persona o familia; sino, de todos. Debemos batallar en contra de nuestros propios males para poder hacerlo contra los males de los demás. Es una lucha moral y espiritual. Hay que luchar en mayor dimensión y profundidad de visión.

¿Por qué adolescentes y jóvenes inician sus vidas cometiendo tantas injusticias contra sus prójimos que hacen sufrir a miles de madres-padres de familia? Antes, cuando un adolescente o menor de edad cometía un delito, los sancionados y encarcelados eran los padres, como guías y responsables de los actos que sus hijos menores cometían. En lo moral lo que fue bueno en el pasado sigue siendo bueno hoy y siempre. Por lo tanto se debería aplicar sanciones modernas pero de similar peso.

* promotor social y educador

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí